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Mensaje por comunero el Vie 5 Ene 2018 - 7:54

Buenos días he encontrado cotilleando por ahí este excelente artículo de D. Antonio Valderrama, conocido en twitter como Fantantonio, ( aunque yo TWITTER, ni tengo ni quiero), D. Antonio es autor de otros artículos legendarios como el Noveno Presidente, Contra el Madrileñismo y otros que ahora no recuerdo, leedlo porque es interesantísimo y luego os daréis cuenta del título del tema ¿ PORQUE?, porque yo explicación normal no le encuentro
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Re: ¿ Por que?

Mensaje por comunero el Vie 5 Ene 2018 - 7:55

comunero escribió:Buenos días he encontrado cotilleando por ahí este excelente artículo de D. Antonio Valderrama, conocido en twitter como Fantantonio, ( aunque yo TWITTER, ni tengo ni quiero), D. Antonio es autor de otros artículos legendarios como el Noveno Presidente, Contra el Madrileñismo y otros que ahora no recuerdo, leedlo porque es interesantísimo y luego os daréis cuenta del título del tema ¿ PORQUE?, porque yo explicación normal no le encuentro
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La gracia moderna


Por Antonio Valderrama -
3 enero, 2018
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En su justamente celebrado estudio Imperiofobia y Leyenda Negra, la profesora María Elvira Roca Barea identifica las características esenciales de la propaganda antiimperial, o imperiófoba, como ha acuñado ella, analizando los casos de los imperios más reconocidos de la Historia del mundo. Establece de este modo una cosa que ella llama “modelo universal” de dicha propaganda. Son los rasgos que permanecen a lo largo del tiempo, adoptando los formatos propios de cada época y situación. Las constantes, en una palabra. Grosso modo, las acusaciones en torno a las que pivota toda propaganda imperiófoba que pretenda ser efectiva han de ser cinco: que todo lo han conseguido los imperios por casualidad; que sólo los mueve la codicia; que no tienen refinamiento alguno; que son impíos y que su nacimiento no está bendecido por ningún pedigrí.

Si es verdad que el funcionamiento de nuestra mente está desdoblado en siete o más categorías y que somos más o menos hábiles en alguna materia según el desarrollo de cada una de ellas, mi inteligencia madridista, si no monumental, sí debe ser, al menos, como uno de esos viejos teléfonos Nokia que siguen operativos diez años después de su último uso, indestructibles, por más golpes que haya recibido. Leyendo el ensayo de doña María Elvira se produjo una sinapsis absolutamente casual en mi cerebro. Me acordé del grupo PRISA y del Madrid. De la relación entrambos, como se escribía antes. En efecto, llegué a la súbita conclusión de que PRISA ha sido al Madrid, desde finales de los 80, lo que la propaganda luterana, calvinista y anglicana fue al imperio español en su tiempo.


prisa ha sido al real madrid, desde finales de los 80, lo que la propaganda luterana, calvinista y anglicana fue al imperio español en su tiempo

Es conocido que la propaganda siempre funciona a dos niveles que a menudo se solapan. De su interacción continua florecen lugares comunes y patrones de pensamiento que terminan dominando el lenguaje público y cómo la gente normal percibe a una persona o a una institución: al objeto, en suma, de dicha propaganda. Está la propaganda de corte elitista, la que se instila en la opinión pública a través de tribunas de opinión firmadas por respetables figuras públicas, crónicas en apariencia imparciales, comentarios e imágenes más o menos elaboradas. Luego está la zafia, la que podemos llamar propaganda de Jugones o de portada de Sport: la del meme, la de los gritos, la que podría hacer hasta el diputado Rufián y que de hecho, hace, recuerdo ahora los tuits que publicó después de las derrotas del Madrid frente a Girona y Barcelona. El grupo PRISA se especializó en la propaganda antimadridista de la primera clase: durante décadas, el tirititero del leviatán que se encargaba de enardecer a media España cada fin de semana era el muy fino y habilidoso realizador de Canal Plus, un tipo que no necesitó ni media palabra para construir un imaginario lleno de falsedades y víctimas por la naciente España de las autonomías.

Haciendo algo de esgrima imaginativa se puede uno figurar que, para el caso, el Madrid es un imperio. No habría que ejercitar demasiado la fantasía, sin embargo. Siguiendo con el modelo descrito por Roca Barea, el Madrid habría conseguido todo lo que tiene en sus 115 años de Historia sin método alguno, con una mezcla de inaudita casualidad y de un latrocinio pertinaz tanto en España como en Europa. Sin comparación posible, de hecho, en el mundo conocido. El mito de que Franco inundó de trofeos el museo del Bernabéu no se lo inventó nadie de PRISA, pero hay que atender a lo que una vez dijo Alfredo Relaño. Relaño no es un becario de El País. Durante años destacó como uno de los periodistas deportivos de prosa más fina y de estilo más cuidado de todos los que escribían en la sección de Deportes de ese diario. Luego dirigió, y lo hace todavía, la cabecera especializada de PRISA, el diario AS. “La Novena fue una Copa de Europa ganada de un modo vergonzante”. No estamos ya ante la falacia del franquismo, sino ante la culminación de un magma argumental bajo el cual subyace la idea de que si las Copas de Europa anteriores a 1998 fueron “en blanco y negro”, es decir, ganadas en tiempos pretéritos y más o menos como en una tómbola, las modernas, entre las cuales destaca la Novena por ser la primera y durante una década la única del florentinismo, se obtuvo sin merecimiento, ante rivales de broma (“la suerte del Madrid en los cruces”) y de pura casualidad. Es la tesis del franquismo renovada, adaptada al tiempo de hoy: el Madrid es beneficiado por una inteligencia superior a la que de algún modo tiene comprada, y por lo tanto su triunfo resulta ilegítimo o como poco, dudoso.


para alfredo relaño, la novena fue ganada de modo vergonzante

La especie de que el Madrid nunca juega a nada y jamás ha tenido nada parecido a un estilo, a un modelo de juego y de filosofía estructural aplicada a todas las categorías de su cantera, está muy ligada al crecimiento exponencial de su adversario el Barcelona a partir de 1992. El auge del barcelonismo como manifestación incluso cultural opuesta en fondo y forma al madridismo es indistinguible de la hegemonía de PRISA en la narrativa del fútbol español desde entonces. Es en este contexto en el que las otras señas del modelo imperiófobo de propaganda se hacen reconocibles. Como el Madrid no tiene ni filosofía de club ni dirección moral plausible, todo lo que consigue deportivamente es fruto de su avaricia de metales y por tanto también de su falta de finezza innata. Surge aquí el término “resultadismo”, epítome de todo ello. Los recientes pasos de Fabio Capello y de José Mourinho por el banquillo del Real Madrid activaron una serie de reflejos de agitprop que demostraron con claridad lo lubricada que estaba ya la maquinaria prisaica. El movimiento, empero, arrastró a la mayoría del periodismo español, deportivo y no deportivo. La cuestión es que fue en la sección de Deportes del diario El País y en su extensión temática, el AS, donde estaba el taller principal, la imprenta luterana de la época. Gente como John Carlin o Diego Torres publicaba sesudas reflexiones relacionando a Capello y a Mourinho con cosas como el fascismo italiano o inventaban peripatéticos acontecimientos supuestamente acaecidos dentro del vestuario del Madrid, más propios del Jardín de las Delicias del Bosco que de la caseta de un club de fútbol profesional.

Cristiano Ronaldo ha venido a convertirse en el icono del Madrid del siglo XXI. No en vano es el mejor jugador que ha vestido su camiseta desde que lo hiciera Alfredo Di Stéfano. Por su condición de jugador-nación se ha vuelto el epítome de lo que es el madridismo. Esto es natural. Cristiano es el rompeolas del Madrid, por lo que ofenderlo y reírse de él es hacerlo por extensión de la institución y de sus hinchas. Del equipo y del pueblo, en otras palabras. Desde el primer día en que pisó España como jugador blanco se le hizo objeto de la propaganda de la segunda clase, de la memética. Por supueto, de la refinada sólo podía ser carne de condescencencia: no está a la altura del tótem contemporáneo, que es Messi, porque su manera de jugar al fútbol no evoca ningún sueño vaporoso de la infancia idealizada ni sugiere una bella bonita historia de amor a la que poner verso leído con acento argentino superpuesto a imágenes oníricas de Sorrentino. Aquí se le ha llamado, velada y sin disimulo alguno, de todo, desde “maricón” hasta “portugués” como insulto: ya se sabe que el componente étnico asociado despectivamente en algunos estratos sociales españoles a esa nacionalidad, la gitanería, el ser gitano, está siempre a punto para ser lanzado como dardo difamatorio en esta clase de espectáculos de masas. Le pasó igual a Mourinho. Con ambos se popularizó en el Camp Nou el cántico “ese portugués, qué hijoputa es”.


Como llegó para liderar el resurgimiento del Madrid y superar al Barcelona de Messi, su oposición individual con el argentino rápidamente trascendió lo deportivo hasta alcanzar un punto vago entre el mito y la cultura popular. Pocas veces logró Cristiano el halago desacomplejado y sin reintegro moral más que cuando acumuló méritos por aplastamiento. PRISA, que a estas alturas también tiene formatos desde los que manejar la propaganda en crudo, tiene un programa, La Vida Moderna, a caballo entre YouTube y la radio, hecho a la medida del millennial tipo, que tiene en Ronaldo un gag recurrente y de mucho éxito entre su público. Lo explicó muy bien Hughes hace poco en una estupenda columna en ABC, La España paleta. “Los mismos nos dicen qué es buen fútbol y qué es buen lenguaje, y cuándo decir algo contra el nacionalismo es facha y cuando es doctrina constitucional. Ultracorrección prisaica con punto final. Será un académico del grupo, de todas formas, el que nos diga en un futuro si se admite el imperativo sin d final, error ortográfico de Isco además del error imperdonable de haber objetado algo al piriodismo hegemónico (criticó al AS). Me hizo gracia, de verdad, porque me recordó otro tuit de los mismos autores. “Esta noche vuelve el popper a Marruecos”, dedicado a Cristiano Ronaldo después ganar la Eurocopa. ¿Quién podría escribir eso en España sin ser linchado? Humor y comedia es lo que digan ellos que es humor y comedia. Esa es la definición”.

Uno del programa que parece reinsertado de Proyecto Hombre y que se ríe mucho de Ronaldo lo llama “super loser”. Dice Roca Barea en Imperiofobia y Leyenda negra que cada vez que surge un nuevo tema propagandístico hay que buscar en sus autores y rascar en la situación por la que atraviesan en el momento de inventarse nuevos denuestos. Auscultar hasta hallar alguna carencia. Quizá no sea difícil encontrarlas si se comparan las trayectorias profesionales de Ronaldo y del homófobo con barbas, pero eso sería ir ad hominen y además desenfocaría la cuestión principal, y es que desde que existe PRISA hay un intento mal disimulado de sustituir al Madrid como vértebra de España y elemento de cohesión nacional y orgullo internacional. El otro día me encontré en Tuiter con un madridista independentista catalán. Estas cosas sólo las consiguen las entidades que se elevan por encima de sus contextos coyunturales y son capaces de darles mucho, a mucha gente muy distinta, sin pedirles casi nada a cambio. Eso ha sido casi siempre el Madrid y parece que la idea de Florentino es que lo siga siendo, y es natural que una cosmovisión tan autoconsciente y desenvuelta choque de frente con un país rápido en la mofa irreflexiva, muy del terruño, y que considera venerable instituciones, deportivas y no deportivas, manifiestamente excluyentes cuyo mundo se circunscribe a tres o cuatro provincias



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Re: ¿ Por que?

Mensaje por Blanco Nuclear el Vie 5 Ene 2018 - 14:24

Un excelente artículo de opinión, que suscribo desde el principio hasta el final. Algunos podrán estar en desacuerdo con dicha opinión, pero no podrán decir que todo lo que contiene dicho artículo es Mentira. Porque es Verdad. Y bien explicada.

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Re: ¿ Por que?

Mensaje por comunero el Lun 15 Ene 2018 - 15:05

Blanco Nuclear escribió:Un excelente artículo de opinión, que suscribo desde el principio hasta el final. Algunos podrán estar en desacuerdo con dicha opinión, pero no podrán decir que todo lo que contiene dicho artículo es Mentira. Porque es Verdad. Y bien explicada.

Buenas tardes, la inquina de P.R.I.S.A. contra el Madrid que D. Antonio explica con una claridad y calidad fuera de lo común, no es ni de lejos el primer ataque brutal que sufrió el Madrid de los medios de comunicación (es un decir), el anti madridismo ya existía en los últimos años del franquismo, lean el siguiente artículo que demuestra la feroz persecución contra el Madrid y su presidente D. Santiago por querer en el 1972, hacer un campo nuevo en Fuencarral y dejar la actual ubicación. Los periódicos Arriba, órgano de La Falange, EL Alcázar órgano de la Confederación Nacional de Ex Combatientes y el A.B.C. voz y coz de la derecha pura y dura, fueron a degüello contra el Madrid y su presidente. Entre paréntesis








(El 8 de septiembre 1973, la Asamblea de socios compromisarios aclamó la propuesta de Santiago Bernabéu de construir un nuevo estadio en Fuencarral. Cubierto, con capacidad de albergar 120.000 espectadores, de ellos 60.000 sentados. Un proyecto a la vanguardia de la arquitectura deportiva mundial, obra del arquitecto español Félix Candela —exiliado en Méjico, lo que quizá influyó en la hostilidad contra el proyecto de los sectores más ultramontanos del Régimen—. Pensado para convertir al Madrid en el club más moderno del mundo, todavía cuarenta años después conmueve su elegante racionalidad, sencillez, funcionalidad y equilibrio. Y estremece que no se convirtiera en realidad.

Los recursos financieros para su ejecución se obtendrían de la utilización de los terrenos del estadio Santiago Bernabéu. Sobre ellos, una operación urbanística singular, diseñada por el urbanista y promotor canadiense William Zeckendorf, autor del complejo de Naciones Unidas en Nueva York, daría lugar a la construcción de la edificación más alta de Madrid —la Torre de Plata— junto con un parque que ocuparía casi el noventa por ciento de la superficie y otras utilizaciones subterráneas del suelo, posiblemente inspiradas en la ciudad de Montreal, cuya ordenación urbanística había dirigido.

No me extenderé más en la descripción de un proyecto que frustró la cerrada oposición del Régimen, y particularmente de Arias Navarro —el director general de seguridad que ordenó la detención del gerente del Madrid por oponerse a la entrada de los equipos de TVE en el Bernabéu—, en aquel entonces alcalde de Madrid. Arias comparó la operación, literalmente, con un asesinato, al declarar, como si los planes urbanísticos no se pudieran modificar, que «no puede admitirse la construcción en zona deportiva, no por ningún criterio, sino porque está prohibido en la Ley, como está prohibido el asesinato». Aún descontando la tosquedad de su carácter, hacer pública semejante comparación daba idea de hasta qué punto la negativa estaba decidida.

En la oposición al proyecto, la propaganda del régimen franquista jugó duro para neutralizar la influencia social del Madrid. «Arriba», el periódico del Movimiento, comenzó la ofensiva mintiendo sobre el origen de la propiedad del suelo del estadio para indisponer a la opinión pública. Según el órgano falangista, los terrenos del Bernabéu fueron expropiados tras la Guerra Civil. La realidad era que el viejo Chamartín fue incautado para convertirlo en un campo de prisioneros, y que el Madrid, además de esos terrenos adquiridos en 1923, había comprado en junio de 1944 el restante suelo necesario para edificar el estadio.

La campaña se reforzó desde Barcelona usando, sin embargo, las páginas de ABC, puesto que el partido se jugaba en Madrid. Un sujeto que ascendería hasta el Consejo del Poder Judicial a propuesta de Jordi Pujol, y cuya ejecutoria delictiva como juez le llevaría a ser condenado y expulsado de la carrera años después, Luis Pascual Estevill, escribió un panfleto, usando un lenguaje sardónico, para respaldar las exageraciones de Arias Navarro y las mentiras de Arriba: «El Real Madrid es un gran club (…). Todos los españoles sabemos eso. Bien que nos lo repiten insistentemente en todos los tonos y con todas las fanfarrias posibles de acompañamiento. Aún más, el Real Madrid es el club de la imaginación, de la inventiva, de la prospectiva y de la anticipación del futuro. Debe de ser verdad. Porque acaba de sorprender a España con una innovación en el terreno del Derecho que debe traer de cabeza a todos los penalistas (…) El Real Madrid pretende (…) obtener beneficios propios a costa de perjudicar a los demás (…) El Real Madrid tenía un campo viejo, el campo de Chamartín (…) le añadieron veintisiete mil metros cuadrados que les expropiaron (…) ¿Cuánto va a costar este estadio fabuloso? Mil millones de pesetas o algo así. Como si dijéramos la renta total de la provincia de Soria durante dos meses».

Santiago Bernabéu, cuya gestión, por encima de todas sus notas, se caracterizó por una verdadera obsesión por la honestidad, tuvo que soportar que este delincuente en ciernes sugiriera que la auténtica motivación de la operación era la apropiación por los directivos del Madrid de una parte de las plusvalías urbanísticas de la venta de los terrenos del estadio. No quiso querellarse, convencido de que lo mejor para el Madrid era no encanallar la situación con los medios. Particularmente con los no oficiales, como el ABC, que eran el único territorio en el que el Madrid podría defender ante la opinión pública la racionalidad urbanística del proyecto. La densificación posterior del entorno Cuzco-Lima, sin ninguna de las soluciones para la distribución del tráfico viario que atraviesa la Castellana que contemplaba el proyecto de Zackendoorf, vendría a darle la razón en este aspecto. Claro que después de muerto.

Las gestiones de Raimundo Saporta en El Pardo, que se cierran con un: «Dígale a Saporta que no presente el proyecto, porque le van a llamar especulador»; y en La Zarzuela, que concluyen con un: «Qué puedo hacer yo, si no tengo ningún poder»; sólo consiguieron demostrar que la suerte estaba echada. Santiago Bernabéu se vio forzado a admitir la derrota frente al mismo régimen que había recalificado Les Corts ocho años antes para limpiar de deudas al declinante FC Barcelona.

Convencido de que «tenemos un proyecto respetable» y de que la mediocridad, que él representaba en «la envidia», le obligaba a abandonarlo, Bernabéu enterró con el proyecto del nuevo estadio sus expectativas de recobrar la hegemonía europea. Su compromiso personal con la idea era tal que la indignación le llevó a declarar, en contra de sus profundas convicciones: «La otra vez hice la guerra en un bando, pero si hubiera otra veríamos en qué bando estaba». A la desesperada, buscaba titulares en los periódicos. Sus declaraciones, es obvio, no fueron publicadas. A Julián García Candau, que relata dicho episodio, le confesó: «Ayer le dije al alcalde, que estuvo muy cariñoso conmigo: a ver si le ponéis a este estadio una bomba y que no queden ni rastros de él».

A pesar de todo, ya dije que no se podía aventurar cuál sería la posición de Santiago Bernabéu en relación con la cuestión del estadio ahora que muchos de los problemas que trató de resolver con la desaparición del actual han sido resueltos: Regularmente, el de su calidad, con las sucesivas ampliaciones; satisfactoriamente, el del excesivo endeudamiento del club, con la enajenación de la Ciudad Deportiva que llevó a cabo la junta de Florentino Pérez. Sin embargo, la necesidad de expansión sigue estando ahí.

Paradójicamente, si hoy seguimos jugando en el Bernabéu es a pesar de Santiago Bernabéu. Al impedir sus planes de transformación, el régimen de Franco nos castigó a seguir allí. Si Florentino Pérez es capaz de explotar esta situación como ventaja, a través de su proyecto de remodelación, aún estaríamos ante una última paradoja: el castigo sería un premio. Pero sea o no sea así, esta historia nos aporta la certeza moral de que el nombre de un estadio, del que Santiago Bernabéu deseó «que no queden ni rastros de él», nunca habría sido el dique contra el que se rompieran los sueños del mejor presidente del Madrid.)


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