El apretón

Comparte

Mozart
Jugadoraso
Jugadoraso

Mensajes : 4667
Debut oficial : 11/12/2007

El apretón

Mensaje por Mozart el Lun 10 Ago 2015 - 22:54

EL APRETÓN



Preludio.

Abrí la nevera a las 8 de la mañana y lo supe de inmediato. Pa amb tomàquet con jamón serrano del Àrea de Guissona, un Activia de cereales y un cigarrito en la terraza para acompañar el café. Al terminar, miré el reloj. Las 8.30. Había quedado a las 9.30 con E. en el barrio de Santa Eulàlia de L´Hospitalet del Llobregat. Para llegar allí tenía que viajar en los Ferrocarriles de la Generalitat desde Rubí hasta Plaza Catalunya y coger seguidamente el metro hasta la parada de destino. Medido en tiempo daba justamente una hora de reloj. No había tiempo para más. Me puse unos shorts azul claro, una camiseta, gafas de sol y emprendí el camino a la estación. El cielo era limpio, de un azul inmaculado, y el sol apretaba pero no ahogaba. Era una mañana de domingo tranquila, de calles vacías y olor a café y a pan recién hecho. Todo parecía perfecto.

Como en Pompeya.

------------------------------------

Los primeros síntomas se manifestaron pronto, en la estación de Sant Cugat. Una súbita punzada en el esfínter y una leve hinchazón del vientre me avisaron de que no iba a tener un viaje tranquilo, pero no me preocupó. Iba a realizar casi todo el trayecto con algo de sobrecarga, pero nada que no conociera ya: apenas una molestia que solventaría sin más en casa de E. Miré alrededor. Ocho personas me acompañaban, cuatro en mi bancada y cuatro en la de enfrente. Por la hora, sospeché que no era el único que padecía aquel engorro y, para procurarle cierta distracción a mi mente, los imaginé a todos inquietos en su asiento mientras leían o miraban al vacío. Ciertamente, esta circunstancia sería más llevadera si la gente, libre del manto de pudor o rechazo que suele cubrir el asunto de las necesidades fisiológicas, conversara con naturalidad sobre el tema con el resto del pasaje,  manteniendo en todo momento, excusa decirlo, un mínimo decoro en el lenguaje para evitar ofensas innecesarias. ¿Le ocurre algo? Tiene mala cara. Oh, nada, no se preocupe, es que tengo ganas de evacuar. Sí, a esta hora de la mañana es normal. Pues yo soy como un reloj para ir al baño. ¡Y yo, pero hoy no me ha dado tiempo y ahora mismo lo estoy pasando fatal! Pues ya somos tres, llevo yo un rato que para qué. Bueno, me bajo aquí, feliz trayecto y que encuentren pronto todos un baño. ¡Gracias, señora, igualmente! Pero de momento, la convención en materia intestinal prefiere la omertá, al menos entre desconocidos.

Dos estaciones más adelante, en La Floresta, el problema había adquirido nuevos tintes, y cada vez más amarronados. No podía evadir por más tiempo el problema: en mi región intestinal se estaba librando una batalla de las Termópilas, con mi esfínter en el papel de rey Leónidas. En aquella desigual lid solo contaba con el poder contractivo de mi esfínter y mi fuerza mental. El que resiste gana, había dicho Cela, y me aferré a esta certeza para elaborar estrategias cuyo fin último no podía ser otro que impedir un fatal desenlace en aquel tren, el cual sin duda sería recogido por las cámaras y los vídeos de los móviles de los viajeros y colgado en Internet para solaz y recreo del planeta entero, con sustancial merma de mi buen nombre y el de mi familia.

Mente fría, me dije. El esfínter se contrae de forma refleja y su único límite es el volumen que debe contener. Se hará lo que se pueda. El problema, en estos casos, es cómo mantener la calma, cómo engañar a la mente. Pensé diversas estrategias. La estrategia meditativa, consistente en contemplar el problema sin implicarse en él, se me antojaba harto arriesgada, puesto que al fin y al cabo la naturaleza acabaría abriéndose paso. Una variante de este proceder era la estrategia del eyaculador precoz, orientada a pensar en otra cosa para no obsesionarse y distraer la mente, evitando un indeseado desenlace. ¿El triplete del Barça? ¿Una cena romántica con Naomi Watts? Eso requería de concentración y fe en los resultados, amén de que el problema que planteaba la estrategia anterior seguía vigente. En estas disquisiciones me hallaba cuando percibí que el esfínter ya no se bastaba por si solo y pedía a gritos la intervención de grupos musculares de refresco. Empecé a removerme inquieto, el rostro enrojecido, cruzando y descruzando las piernas y apretando firmemente los glúteos para aportar el esfuerzo auxiliar requerido. Miré las estaciones que faltaban. Cinco, separadas por largos trechos de al menos 5 minutos. No llegaba, de eso no había dudas. Debía bajarme en alguna estación y encontrar un bar. Sopesé la idea de hacerlo en Sarrià, primer núcleo urbano por el que tenía que pasar el tren, pero conocía los alrededores de la estación y no recordaba que hubiera bar alguno. De las restantes, solo Gràcia, la antepenúltima, me ofrecía garantías: en la salida de Gala Placídia había una cafetería y a ella ligué mi suerte y mi destino.

En aquel punto empecé a fantasear con la idea de acabar con todo y dejarme ir, ahorrándome la melancolía que sigue siempre a los esfuerzos baldíos. La presencia de ocho personas a mi lado me otorgaba cierto anonimato, o al menos la octava parte de la culpa y no el peso entero de la misma, puesto que, incapaces de detectar el origen preciso de la emanación al esparcirse ésta, procurarían más bien alejar de sí la sombra de la sospecha antes que de detectar al perpetrador. En el pequeño caos generado, aquel cercanías de los Ferrocarrils de la Generalitat se transmutaría en un Orient Express con ocho sospechosos...pero solo hasta que yo me levantara, momento en el que el cromatismo de la parte posterior de mi short azul claro delataría sin lugar a dudas el foco de la incidencia. Claramente, el pánico me impedía pensar con claridad.

Pròxima estació, Gràcia, dice la voz que anuncia las estaciones. Para mí, Ítaca. Se abren las compuertas del tren y me dirijo presto a la salida de la plaza Gala Placídia. Un pensamiento me atenaza mientras me acerco a la cafetería: ¿Y si el wáter está ocupado? Pero sobre todo, mucha calma, no hay que precipitarse. La mente es un mono juguetón que, creyendo que todo está hecho, podría experimentar una relajación que acaso desencadenara un desenlace tan prematuro como infortunado. No deseaba haber remado tanto para morir en la orilla de la cafetería. Se imponía mantener la tensión. Pedí un café y, con paso firme a la par que sereno, me dirigí al wáter.

Estaba desocupado.

Estimado lector, si has llegado hasta aquí te voy a ahorrar innecesarios detalles que ya no vendrían al caso, pues es el camino y no la meta lo que me había propuesto narrar. Baste mencionar que en la puerta había un agujero redondo donde debía haber un pestillo; que me vi obligado a inclinarme en la taza para sujetar la puerta con mis dedos índice y corazón introducidos en el susodicho agujero, impidiendo su apertura; que la evacuación se produjo en esta incómoda postura; y que si Gustavo Adolfo Bécquer dijo que el amor es un rayo de luna, bien podría haber dicho sin faltar a la verdad, aunque quizá con menor aliento poético, que la felicidad es un apretón resuelto in extremis.
avatar
danideco
Antipedrista Radical

Mensajes : 11119
Edad : 42
Localización : dentro de una manada de pumas
Debut oficial : 27/06/2008

Re: El apretón

Mensaje por danideco el Lun 10 Ago 2015 - 23:26

Hola crack.
Me alegra mucho volver a leerte
avatar
deyvid_atletico
Cruciquito
Cruciquito

Mensajes : 28556
Debut oficial : 13/04/2008

Re: El apretón

Mensaje por deyvid_atletico el Mar 11 Ago 2015 - 9:14

Grande Mozart,un placer leerte.
P.D. Me ha hecho usted recordar al Chumoski y los boquerones en vinagre jajajajajajaa
avatar
Trancos
Administrador

Mensajes : 9948
Edad : 43
Localización : Alcuéscar (Cáceres)
Debut oficial : 06/05/2011

Re: El apretón

Mensaje por Trancos el Mar 11 Ago 2015 - 11:59

Buen relato. Lo leí sentado en el "trono"...
avatar
Joel Barish M9
Mucho Morro
Mucho Morro

Mensajes : 1177
Edad : 31
Debut oficial : 09/12/2007

Re: El apretón

Mensaje por Joel Barish M9 el Mar 11 Ago 2015 - 19:14

Magnífico escrito. La felicidad también se consigue leyendo textos como el tuyo.
avatar
Tiempo_del_fin
Ejemplo a evitar

Mensajes : 6759
Debut oficial : 20/06/2012

Re: El apretón

Mensaje por Tiempo_del_fin el Mar 18 Ago 2015 - 12:12

Oh es de caca. Me encanta la caca.
avatar
Blanco Nuclear
Su Campechana Majestad

Mensajes : 11835
Debut oficial : 24/06/2013

Re: El apretón

Mensaje por Blanco Nuclear el Mar 18 Ago 2015 - 12:29

Un placer leerte, maestro.

Contenido patrocinado

Re: El apretón

Mensaje por Contenido patrocinado

    Temas similares

    -

    Fecha y hora actual: Lun 20 Nov 2017 - 8:49