Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

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Jules Winnfield
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Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Jules Winnfield el Vie 17 Ene 2014 - 14:21

Cataluña y la Unión Europea: posibles escenarios de futuro

El debate sobre las consecuencias que tendría para la Unión Europea una posible declaración de independencia de una parte del territorio de un estado miembro se encuentra, ahora mismo, muy polarizado. Buena parte de las aportaciones que se han hecho plantean que se produciría una exclusión sine die del nuevo estado, sobre la base de un conjunto de consideraciones que conviene analizar con un cierto detalle. Esto nos permitirá poner un poco de luz en un debate que se ha polarizado excesivamente, influido por el deseo de unos y otros de dar argumentos en contra o a favor de la independencia.

Es necesario decir, primero, que no existe ninguna norma general de derecho internacional ni ninguna norma de la Unión Europea que regule expresamente esta situación concreta. Por tanto, ninguna norma impide que un estado surgido de un proceso de independencia de un estado miembro de la Unión Europea pueda convertirse en un nuevo miembro, sin tener que superar un proceso de adhesión como si se tratase de un tercer estado del todo ajeno al proceso de construcción europea. Ahora bien, los que no lo ven así se basan en los dos argumentos siguientes.

En primer lugar, el gobierno español ha invocado el artículo 4.2 del Tratado de la Unión Europea (TUE) para afirmar que es contraria a derecho de la Unión Europea cualquier declaración unilateral de independencia de un territorio de un estado miembro si no se ha hecho de manera pactada. Afirma que este artículo funciona como una norma de remisión, de tal manera que todo aquello relativo a la identidad nacional — incluyendo las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de los estados miembros y todo aquello que tenga que ver con las funciones esenciales de los estados, especialmente el mantenimiento de la integridad territorial, del orden público y la salvaguarda de la seguridad nacional— se incorpora en el ordenamiento jurídico de la Unión Europea como principios fundamentales que impedirían aceptar declaraciones unilaterales de independencia que los violen. Esta interpretación del artículo 4.2 del TUE no es la adecuada porque en realidad este precepto únicamente establece una reserva absoluta de la competencia sobre estas cuestiones en favor de los estados miembros, de tal manera que la Unión Europea no podrá hacer ningún tipo de acción que afecte a estas cuestiones. Ahora bien, si el nuevo estado ya se ha constituido nada impide a la Unión adoptar una decisión sobre sus relaciones mútuas.

En cambio, el gobierno español olvida que el artículo 2 del TUE también se tendría de aplicar en este contexto. Este precepto establece los valores que deben respetar la Unión Europea y los estados miembros en las actuaciones respectivas. Y entre los valores citados encontramos el principio democrático. En este sentido, la negativa de un estado miembro de convocar una consulta para decidir sobre la independencia de un territorio o de atender a la voluntad inequívoca de la mayoría de la ciudadanía podría suponer, según estándares internacionales, una vulneración del principio democrático previsto en este artículo, y según como se haya producido sobre el papel se permitiría aplicar el mecanismo de control y de sanción previsto en el artículo 7 del TUE, en caso de violación grave y continuada de los valores previstos en el artículo 2 por parte de un estado miembro.

En segundo lugar, también se ha afirmado que en caso de creación de un estado en la Unión Europea sería necesario aplicar el artículo 49 del TUE, relativo a las nuevas solicitudes de adhesión a la UE, pero no perciben la inadecuación de este precepto para resolver las ampliaciones que surgiesen de un proceso de separación en el seno de la Unión Europea. En efecto, este artículo no solo pretende articular la adhesión de un nuevo estado, sino también facilitar que este proceso se desarrolle garantizando la correcta adaptación a la nueva situación por parte de todos los actores implicados, cosa que no es necesaria cuando hablamos de un territorio donde el derecho de la Unión Europea ya se aplicaba con total normalidad. Así pues, parece que la defensa de la aplicación del artículo 49 del TUE es claramente instrumental, con el objetivo de visualizar la posibilidad de veto a la ampliación o el largo periodo de tiempo que el nuevo estado debería esperar fuera de la Unión hasta que acabase todo el proceso de ejecución del tratado de adhesión.

Hasta ahora, la única institución europea que se ha pronunciado ha sido la Comisión. Y lo ha hecho para decir que solo se manifestará sobre las consecuencias jurídicas que tendría para la Unión Europea la creación de un nuevo estado, surgido de la separación de un estado miembro, si se formula una petición expresa por parte de un estado miembro donde se detalle un escenario concreto. Cosa que no se ha producido hasta ahora. Lo que la Comisión nos dice, entre líneas, es que no hay una respuesta única y que todo dependerá de las circunstancias de cada caso concreto.

Así mismo, la Comisión Europea sostiene que el nuevo estado independiente se consideraría un tercer estado, en el cual no se aplicarían los tratados de la Unión, y hace una remisión genérica al procedimiento de ampliación previsto en el artículo 49 del TUE, pero sin afirmar de manera contundente que fuera necesario aplicarlo para hacer frente a una situación de este tipo. Desde el punto de vista jurídico, esto no nos puede sorprender en absoluto: es evidente que para aplicar el derecho de la Unión Europea al nuevo estado es necesario que este lo solicite y que la Unión Europea lo acepte. La cuestión clave radica en determinar cómo se articularía este proceso y su duración. Y es en este punto cuando se empiezan a confundir las cosas por parte de aquellos que pretenden utilizar esta cuestión para provocar el pánico entre los ciudadanos respecto a las catastróficas consecuencias que tendría un eventual proceso de independencia.

Los unionistas defienden que la exclusión de la Unión Europea sería definitiva o que se alargaría mucho tiempo si la independencia se produjese fruto de una declaración unilateral, porque el ingreso de un nuevo estado no solo contaría con el veto del estado predecesor, sino también el de otros que tuviesen tensiones territoriales. Lo cierto es que una secesión no pactada puede condicionar enormemente la respuesta de la Unión, como también lo podría hacer el comportamiento antidemocrático de un estado miembro que hubiese forzado una declaración unilateral de independencia como única salida para implementar la voluntad democrática mayoritaria de los ciudadanos de un territorio. Ambas situaciones serían del todo indeseables en un contexto de verdadera democracia y obligarían a las instituciones europeas y a los estados democráticos a pronunciarse.

Si llegase la petición del nuevo estado para formar parte de la Unión, esta se vería obligada a responder y, para hacerlo, debería tener en cuenta factores tan diversos como las circunstancias concretas del proceso de independencia, el respeto al principio democrático que establece el artículo 2 del TUE y las consecuencias sociales, jurídicas, políticas y económicas que tendría la decisión, tanto para la misma Unión, como para los ciudadanos y las empresas de los estados miembros. La decisión de la Unión Europea puede ir desde la exclusión definitiva hasta la adhesión simultánea, pasando por soluciones transitorias que facilitasen la aplicación del derecho de la Unión en el territorio del nuevo estado mientras no se modificase el conjunto de normas que permitirían la adaptación definitiva a la nueva situación del estado predecesor y del nuevo. Los tratados fundacionales de la Unión y la práctiva de la propia organización permitirían utilizar diversas fórmulas y procedimientos para implementar cualquiera de estas respuestas.

En caso de que la decisión de la Unión fuese la exclusión definitiva, los intereses económicos y sociales de los estados miembros y del nuevo estado podrían quedar afectados muy negativamente. Pero el problema se podría resolver con la adopción de una solución pragmática que evitase la ruptura entre la Unión y el nuevo estado, siempre que este cumpliese con los requisitos exigidos para convertirse en estado miembro y solicitase formar parte. En este sentido, parece fuera de toda lógica que en caso de independencia de un territorio de la Unión se acuerde la exclusión automática — sin tener en cuenta los efectos negativos que esto tendría para todos los actores implicados—, cuando el artículo 50 del TUE establece que, para retirarse de la Unión Europea, es necesario iniciar negociaciones para regular las nuevas relaciones mútuas con el objetivo de evitar los perjuicios que tendría para todos los estados una ruptura súbita, con el añadido que la retirada efectiva del estado solo sería posible una vez pasaran un mínimo de dos años sin haber llegado a un acuerdo.

En definitiva, y como hemos intentado demostrar, no es rigurosos afirmar rotundamente que la creación de un nuevo estado en el seno de la Unión Europea suponga la exclusión definitiva.

Alfonso Gonzalez (profesor de Derecho de la Unión Europea - URV / Col·lectiu Praga)
Artículo publicado en Vilaweb

http://www.sumate.cat/2013/12/cataluna-y-la-union-europea-posibles.html
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Jules Winnfield
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Jules Winnfield el Vie 17 Ene 2014 - 14:27

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Acabose
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Acabose el Vie 17 Ene 2014 - 15:03

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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Acabose el Vie 17 Ene 2014 - 15:04

Os lo recomiendo a todos



El mito de la espiral del silencio

Deberíamos fomentar un debate donde las opiniones se acompañen con más frecuencia de datos que las avalen
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/01/16/catalunya/1389899683_861486.html
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Acabose
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Acabose el Vie 17 Ene 2014 - 15:05

paris2006 escribió:


Jordi Pujol alaba el arraigo en Catalunya de los inmigrantes andaluces y extremeños
El expresidente de la Generalitat se defiende de un vídeo de precampaña de C's y pide no ser juzgado por una "frase desafortunada e injusta"
http://www.lavanguardia.com/politica/elecciones-catalanas/20121102/54354132748/jordi-pujol-alaba-arraigo-catalunya-inmigrantes-andaluces-extremenos.html
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Blanco Nuclear
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Blanco Nuclear el Vie 17 Ene 2014 - 15:35

Jules Winnfield escribió:Cataluña y la Unión Europea: posibles escenarios de futuro

El debate sobre las consecuencias que tendría para la Unión Europea una posible declaración de independencia de una parte del territorio de un estado miembro se encuentra, ahora mismo, muy polarizado. Buena parte de las aportaciones que se han hecho plantean que se produciría una exclusión sine die del nuevo estado, sobre la base de un conjunto de consideraciones que conviene analizar con un cierto detalle. Esto nos permitirá poner un poco de luz en un debate que se ha polarizado excesivamente, influido por el deseo de unos y otros de dar argumentos en contra o a favor de la independencia.

Es necesario decir, primero, que no existe ninguna norma general de derecho internacional ni ninguna norma de la Unión Europea que regule expresamente esta situación concreta. Por tanto, ninguna norma impide que un estado surgido de un proceso de independencia de un estado miembro de la Unión Europea pueda convertirse en un nuevo miembro, sin tener que superar un proceso de adhesión como si se tratase de un tercer estado del todo ajeno al proceso de construcción europea. Ahora bien, los que no lo ven así se basan en los dos argumentos siguientes.

En primer lugar, el gobierno español ha invocado el artículo 4.2 del Tratado de la Unión Europea (TUE) para afirmar que es contraria a derecho de la Unión Europea cualquier declaración unilateral de independencia de un territorio de un estado miembro si no se ha hecho de manera pactada. Afirma que este artículo funciona como una norma de remisión, de tal manera que todo aquello relativo a la identidad nacional — incluyendo las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de los estados miembros y todo aquello que tenga que ver con las funciones esenciales de los estados, especialmente el mantenimiento de la integridad territorial, del orden público y la salvaguarda de la seguridad nacional— se incorpora en el ordenamiento jurídico de la Unión Europea como principios fundamentales que impedirían aceptar declaraciones unilaterales de independencia que los violen. Esta interpretación del artículo 4.2 del TUE no es la adecuada porque en realidad este precepto únicamente establece una reserva absoluta de la competencia sobre estas cuestiones en favor de los estados miembros, de tal manera que la Unión Europea no podrá hacer ningún tipo de acción que afecte a estas cuestiones. Ahora bien, si el nuevo estado ya se ha constituido nada impide a la Unión adoptar una decisión sobre sus relaciones mútuas.

En cambio, el gobierno español olvida que el artículo 2 del TUE también se tendría de aplicar en este contexto. Este precepto establece los valores que deben respetar la Unión Europea y los estados miembros en las actuaciones respectivas. Y entre los valores citados encontramos el principio democrático. En este sentido, la negativa de un estado miembro de convocar una consulta para decidir sobre la independencia de un territorio o de atender a la voluntad inequívoca de la mayoría de la ciudadanía podría suponer, según estándares internacionales, una vulneración del principio democrático previsto en este artículo, y según como se haya producido sobre el papel se permitiría aplicar el mecanismo de control y de sanción previsto en el artículo 7 del TUE, en caso de violación grave y continuada de los valores previstos en el artículo 2 por parte de un estado miembro.

En segundo lugar, también se ha afirmado que en caso de creación de un estado en la Unión Europea sería necesario aplicar el artículo 49 del TUE, relativo a las nuevas solicitudes de adhesión a la UE, pero no perciben la inadecuación de este precepto para resolver las ampliaciones que surgiesen de un proceso de separación en el seno de la Unión Europea. En efecto, este artículo no solo pretende articular la adhesión de un nuevo estado, sino también facilitar que este proceso se desarrolle garantizando la correcta adaptación a la nueva situación por parte de todos los actores implicados, cosa que no es necesaria cuando hablamos de un territorio donde el derecho de la Unión Europea ya se aplicaba con total normalidad. Así pues, parece que la defensa de la aplicación del artículo 49 del TUE es claramente instrumental, con el objetivo de visualizar la posibilidad de veto a la ampliación o el largo periodo de tiempo que el nuevo estado debería esperar fuera de la Unión hasta que acabase todo el proceso de ejecución del tratado de adhesión.

Hasta ahora, la única institución europea que se ha pronunciado ha sido la Comisión. Y lo ha hecho para decir que solo se manifestará sobre las consecuencias jurídicas que tendría para la Unión Europea la creación de un nuevo estado, surgido de la separación de un estado miembro, si se formula una petición expresa por parte de un estado miembro donde se detalle un escenario concreto. Cosa que no se ha producido hasta ahora. Lo que la Comisión nos dice, entre líneas, es que no hay una respuesta única y que todo dependerá de las circunstancias de cada caso concreto.

Así mismo, la Comisión Europea sostiene que el nuevo estado independiente se consideraría un tercer estado, en el cual no se aplicarían los tratados de la Unión, y hace una remisión genérica al procedimiento de ampliación previsto en el artículo 49 del TUE, pero sin afirmar de manera contundente que fuera necesario aplicarlo para hacer frente a una situación de este tipo. Desde el punto de vista jurídico, esto no nos puede sorprender en absoluto: es evidente que para aplicar el derecho de la Unión Europea al nuevo estado es necesario que este lo solicite y que la Unión Europea lo acepte. La cuestión clave radica en determinar cómo se articularía este proceso y su duración. Y es en este punto cuando se empiezan a confundir las cosas por parte de aquellos que pretenden utilizar esta cuestión para provocar el pánico entre los ciudadanos respecto a las catastróficas consecuencias que tendría un eventual proceso de independencia.

Los unionistas defienden que la exclusión de la Unión Europea sería definitiva o que se alargaría mucho tiempo si la independencia se produjese fruto de una declaración unilateral, porque el ingreso de un nuevo estado no solo contaría con el veto del estado predecesor, sino también el de otros que tuviesen tensiones territoriales. Lo cierto es que una secesión no pactada puede condicionar enormemente la respuesta de la Unión, como también lo podría hacer el comportamiento antidemocrático de un estado miembro que hubiese forzado una declaración unilateral de independencia como única salida para implementar la voluntad democrática mayoritaria de los ciudadanos de un territorio. Ambas situaciones serían del todo indeseables en un contexto de verdadera democracia y obligarían a las instituciones europeas y a los estados democráticos a pronunciarse.

Si llegase la petición del nuevo estado para formar parte de la Unión, esta se vería obligada a responder y, para hacerlo, debería tener en cuenta factores tan diversos como las circunstancias concretas del proceso de independencia, el respeto al principio democrático que establece el artículo 2 del TUE y las consecuencias sociales, jurídicas, políticas y económicas que tendría la decisión, tanto para la misma Unión, como para los ciudadanos y las empresas de los estados miembros. La decisión de la Unión Europea puede ir desde la exclusión definitiva hasta la adhesión simultánea, pasando por soluciones transitorias que facilitasen la aplicación del derecho de la Unión en el territorio del nuevo estado mientras no se modificase el conjunto de normas que permitirían la adaptación definitiva a la nueva situación del estado predecesor y del nuevo. Los tratados fundacionales de la Unión y la práctiva de la propia organización permitirían utilizar diversas fórmulas y procedimientos para implementar cualquiera de estas respuestas.

En caso de que la decisión de la Unión fuese la exclusión definitiva, los intereses económicos y sociales de los estados miembros y del nuevo estado podrían quedar afectados muy negativamente. Pero el problema se podría resolver con la adopción de una solución pragmática que evitase la ruptura entre la Unión y el nuevo estado, siempre que este cumpliese con los requisitos exigidos para convertirse en estado miembro y solicitase formar parte. En este sentido, parece fuera de toda lógica que en caso de independencia de un territorio de la Unión se acuerde la exclusión automática — sin tener en cuenta los efectos negativos que esto tendría para todos los actores implicados—, cuando el artículo 50 del TUE establece que, para retirarse de la Unión Europea, es necesario iniciar negociaciones para regular las nuevas relaciones mútuas con el objetivo de evitar los perjuicios que tendría para todos los estados una ruptura súbita, con el añadido que la retirada efectiva del estado solo sería posible una vez pasaran un mínimo de dos años sin haber llegado a un acuerdo.

En definitiva, y como hemos intentado demostrar, no es rigurosos afirmar rotundamente que la creación de un nuevo estado en el seno de la Unión Europea suponga la exclusión definitiva.

Alfonso Gonzalez (profesor de Derecho de la Unión Europea - URV / Col·lectiu Praga)
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http://www.sumate.cat/2013/12/cataluna-y-la-union-europea-posibles.html

Y esto es todo lo que saben pensar los "intelectuales" de la cadena? Comparar manzanas con peras. Es a lo máximo que alcanzan.

- Las manzanas: un ESTADO miembro se quiere separar de la UE:

En este caso, no existe conflicto interno de ninguna clase en el Estado que se quiere separar. El Estado, como tal y en el ejercicio de su soberania decide no seguir formando parte del club. El conflicto se plantea entre el Estado y la UE. Y se debe resover en la forma prevista en los tratados firmados por ambos.

- Las peras: un Estado nuevo, que no es miembro de la UE, pretende seguir siendo parte de la UE, por haber formado parte de un Estado que sigue siendo miembro del club:

En este caso, existe un Estado nuevo, que pretende continuar en la UE, que está en conflicto con el Estado del que procede, que sigue siendo miembro de la UE (por aquello de la parte contratante de la primera parte y demás). La UE no está en conflicto con el nuevo Estado, porque antes no estaba como socio y además no contaba con él, ya que lo ignoraba olímpicamente, salvo en el año 1992. Pero, según el nuevo Estado conflictivo, la UE debe aceptar que siga siendo parte del club, aunque está peleadísimo con otro miembro del club. Este miembro del club, advierte de que se va a cabrear como una mona, si se permite continuar de forma displicente en el club al nuevo Estado unilateralmente independiente. Advirtiendo a los socios de que el ejemplo a seguir puede ser nefasto para el futuro del club, ya que hay muchos candidatos de poco fiar, que pretenden lo mismo que el actual candidato. Y si continua uno, continuan todos, porque o todos o ninguno. Por lo que no seria de extrañar que, en el futuro, el club desapareciese como tal por exceso de miembros y graves dificultades organizativas y participativas, que harían devenir imposible la buena administración del club conforme a sus estatutos fundacionales.

En resumen, una cosa es querer irse de un club, y otra muy distinta, querer entrar en él. En el segundo caso las condiciones son mucho más onerosas, como sabe todo el  mundo que juega al tenis en el Real Club de Tenis Barcelona, donde se celebra el Trofeo Godó. Y hay entradas para socios y para el público en general a la hora de ver el torneo, cuyos precios son distintos.

Y si te llamas Godó, Puyol o Millet, no tienes ni que pagar el tiquet. Que aún hay clases a la hora de pisar el parquet.


Última edición por Blanco Nuclear el Vie 17 Ene 2014 - 15:37, editado 1 vez
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por paris2006 el Vie 17 Ene 2014 - 15:36

Claro hombre, uno escribe un libro como el que suelta un improperio cuando le pisan un juanete.
 Laughing 
Pequeñas veleidades del prócer, unos añitos después desfalcaba Banca Catalana también de forma desafortunada, como sin querer.
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Blanco Nuclear
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Blanco Nuclear el Vie 17 Ene 2014 - 15:40

paris2006 escribió:Claro hombre, uno escribe un libro como el que suelta un improperio cuando le pisan un juanete.
 Laughing 
Pequeñas veleidades del prócer, unos añitos después desfalcaba Banca Catalana también de forma desafortunada, como sin querer.

El fue el inventor de las primeras "preferentes". Que no se nos olvide. Con ellas arruinó a medio pais convergente. Ahora están por arruinar al otro medio, que quiere ser independiente.
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paris2006
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por paris2006 el Vie 17 Ene 2014 - 15:45

Blanco Nuclear escribió:
Jules Winnfield escribió:Cataluña y la Unión Europea: posibles escenarios de futuro

El debate sobre las consecuencias que tendría para la Unión Europea una posible declaración de independencia de una parte del territorio de un estado miembro se encuentra, ahora mismo, muy polarizado. Buena parte de las aportaciones que se han hecho plantean que se produciría una exclusión sine die del nuevo estado, sobre la base de un conjunto de consideraciones que conviene analizar con un cierto detalle. Esto nos permitirá poner un poco de luz en un debate que se ha polarizado excesivamente, influido por el deseo de unos y otros de dar argumentos en contra o a favor de la independencia.

Es necesario decir, primero, que no existe ninguna norma general de derecho internacional ni ninguna norma de la Unión Europea que regule expresamente esta situación concreta. Por tanto, ninguna norma impide que un estado surgido de un proceso de independencia de un estado miembro de la Unión Europea pueda convertirse en un nuevo miembro, sin tener que superar un proceso de adhesión como si se tratase de un tercer estado del todo ajeno al proceso de construcción europea. Ahora bien, los que no lo ven así se basan en los dos argumentos siguientes.

En primer lugar, el gobierno español ha invocado el artículo 4.2 del Tratado de la Unión Europea (TUE) para afirmar que es contraria a derecho de la Unión Europea cualquier declaración unilateral de independencia de un territorio de un estado miembro si no se ha hecho de manera pactada. Afirma que este artículo funciona como una norma de remisión, de tal manera que todo aquello relativo a la identidad nacional — incluyendo las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de los estados miembros y todo aquello que tenga que ver con las funciones esenciales de los estados, especialmente el mantenimiento de la integridad territorial, del orden público y la salvaguarda de la seguridad nacional— se incorpora en el ordenamiento jurídico de la Unión Europea como principios fundamentales que impedirían aceptar declaraciones unilaterales de independencia que los violen. Esta interpretación del artículo 4.2 del TUE no es la adecuada porque en realidad este precepto únicamente establece una reserva absoluta de la competencia sobre estas cuestiones en favor de los estados miembros, de tal manera que la Unión Europea no podrá hacer ningún tipo de acción que afecte a estas cuestiones. Ahora bien, si el nuevo estado ya se ha constituido nada impide a la Unión adoptar una decisión sobre sus relaciones mútuas.

En cambio, el gobierno español olvida que el artículo 2 del TUE también se tendría de aplicar en este contexto. Este precepto establece los valores que deben respetar la Unión Europea y los estados miembros en las actuaciones respectivas. Y entre los valores citados encontramos el principio democrático. En este sentido, la negativa de un estado miembro de convocar una consulta para decidir sobre la independencia de un territorio o de atender a la voluntad inequívoca de la mayoría de la ciudadanía podría suponer, según estándares internacionales, una vulneración del principio democrático previsto en este artículo, y según como se haya producido sobre el papel se permitiría aplicar el mecanismo de control y de sanción previsto en el artículo 7 del TUE, en caso de violación grave y continuada de los valores previstos en el artículo 2 por parte de un estado miembro.

En segundo lugar, también se ha afirmado que en caso de creación de un estado en la Unión Europea sería necesario aplicar el artículo 49 del TUE, relativo a las nuevas solicitudes de adhesión a la UE, pero no perciben la inadecuación de este precepto para resolver las ampliaciones que surgiesen de un proceso de separación en el seno de la Unión Europea. En efecto, este artículo no solo pretende articular la adhesión de un nuevo estado, sino también facilitar que este proceso se desarrolle garantizando la correcta adaptación a la nueva situación por parte de todos los actores implicados, cosa que no es necesaria cuando hablamos de un territorio donde el derecho de la Unión Europea ya se aplicaba con total normalidad. Así pues, parece que la defensa de la aplicación del artículo 49 del TUE es claramente instrumental, con el objetivo de visualizar la posibilidad de veto a la ampliación o el largo periodo de tiempo que el nuevo estado debería esperar fuera de la Unión hasta que acabase todo el proceso de ejecución del tratado de adhesión.

Hasta ahora, la única institución europea que se ha pronunciado ha sido la Comisión. Y lo ha hecho para decir que solo se manifestará sobre las consecuencias jurídicas que tendría para la Unión Europea la creación de un nuevo estado, surgido de la separación de un estado miembro, si se formula una petición expresa por parte de un estado miembro donde se detalle un escenario concreto. Cosa que no se ha producido hasta ahora. Lo que la Comisión nos dice, entre líneas, es que no hay una respuesta única y que todo dependerá de las circunstancias de cada caso concreto.

Así mismo, la Comisión Europea sostiene que el nuevo estado independiente se consideraría un tercer estado, en el cual no se aplicarían los tratados de la Unión, y hace una remisión genérica al procedimiento de ampliación previsto en el artículo 49 del TUE, pero sin afirmar de manera contundente que fuera necesario aplicarlo para hacer frente a una situación de este tipo. Desde el punto de vista jurídico, esto no nos puede sorprender en absoluto: es evidente que para aplicar el derecho de la Unión Europea al nuevo estado es necesario que este lo solicite y que la Unión Europea lo acepte. La cuestión clave radica en determinar cómo se articularía este proceso y su duración. Y es en este punto cuando se empiezan a confundir las cosas por parte de aquellos que pretenden utilizar esta cuestión para provocar el pánico entre los ciudadanos respecto a las catastróficas consecuencias que tendría un eventual proceso de independencia.

Los unionistas defienden que la exclusión de la Unión Europea sería definitiva o que se alargaría mucho tiempo si la independencia se produjese fruto de una declaración unilateral, porque el ingreso de un nuevo estado no solo contaría con el veto del estado predecesor, sino también el de otros que tuviesen tensiones territoriales. Lo cierto es que una secesión no pactada puede condicionar enormemente la respuesta de la Unión, como también lo podría hacer el comportamiento antidemocrático de un estado miembro que hubiese forzado una declaración unilateral de independencia como única salida para implementar la voluntad democrática mayoritaria de los ciudadanos de un territorio. Ambas situaciones serían del todo indeseables en un contexto de verdadera democracia y obligarían a las instituciones europeas y a los estados democráticos a pronunciarse.

Si llegase la petición del nuevo estado para formar parte de la Unión, esta se vería obligada a responder y, para hacerlo, debería tener en cuenta factores tan diversos como las circunstancias concretas del proceso de independencia, el respeto al principio democrático que establece el artículo 2 del TUE y las consecuencias sociales, jurídicas, políticas y económicas que tendría la decisión, tanto para la misma Unión, como para los ciudadanos y las empresas de los estados miembros. La decisión de la Unión Europea puede ir desde la exclusión definitiva hasta la adhesión simultánea, pasando por soluciones transitorias que facilitasen la aplicación del derecho de la Unión en el territorio del nuevo estado mientras no se modificase el conjunto de normas que permitirían la adaptación definitiva a la nueva situación del estado predecesor y del nuevo. Los tratados fundacionales de la Unión y la práctiva de la propia organización permitirían utilizar diversas fórmulas y procedimientos para implementar cualquiera de estas respuestas.

En caso de que la decisión de la Unión fuese la exclusión definitiva, los intereses económicos y sociales de los estados miembros y del nuevo estado podrían quedar afectados muy negativamente. Pero el problema se podría resolver con la adopción de una solución pragmática que evitase la ruptura entre la Unión y el nuevo estado, siempre que este cumpliese con los requisitos exigidos para convertirse en estado miembro y solicitase formar parte. En este sentido, parece fuera de toda lógica que en caso de independencia de un territorio de la Unión se acuerde la exclusión automática — sin tener en cuenta los efectos negativos que esto tendría para todos los actores implicados—, cuando el artículo 50 del TUE establece que, para retirarse de la Unión Europea, es necesario iniciar negociaciones para regular las nuevas relaciones mútuas con el objetivo de evitar los perjuicios que tendría para todos los estados una ruptura súbita, con el añadido que la retirada efectiva del estado solo sería posible una vez pasaran un mínimo de dos años sin haber llegado a un acuerdo.

En definitiva, y como hemos intentado demostrar, no es rigurosos afirmar rotundamente que la creación de un nuevo estado en el seno de la Unión Europea suponga la exclusión definitiva.

Alfonso Gonzalez (profesor de Derecho de la Unión Europea - URV / Col·lectiu Praga)
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http://www.sumate.cat/2013/12/cataluna-y-la-union-europea-posibles.html

Y esto es todo lo que saben pensar los "intelectuales" de la cadena? Comparar manzanas con peras. Es a lo máximo que alcanzan.

- Las manzanas: un ESTADO miembro se quiere separar de la UE:

En este caso, no existe conflicto interno de ninguna clase en el Estado que se quiere separar. El Estado, como tal y en el ejercicio de su soberania decide no seguir formando parte del club. El conflicto se plantea entre el Estado y la UE. Y se debe resover en la forma prevista en los tratados firmados por ambos.

- Las peras: un Estado nuevo, que no es miembro de la UE, pretende seguir siendo parte de la UE, por haber formado parte de un Estado que sigue siendo miembro del club:

En este caso, existe un Estado nuevo, que pretende continuar en la UE, que está en conflicto con el Estado del que procede, que sigue siendo miembro de la UE (por aquello de la parte contratante de la primera parte y demás). La UE no está en conflicto con el nuevo Estado, porque antes no estaba como socio y además no contaba con él ya que lo ignoraba olímpicamente. Pero, según el nuevo Estado conflictivo, la UE debe aceptar que siga siendo parte del club, aunque está peleadísimo con otro miembro del club. Este miembro del club, advierte de que se va a cabrear como una mona, si se permite continuar de forma displicente en el club al nuevo Estado unilateralmente independiente. Advirtiendo a los socios de que el ejemplo a seguir puede ser nefasto para el futuro del club, ya que hay muchos candidatos de poco fiar, que pretenden lo mismo que el actual candidato. Y si continua uno, continuan todos, porque o todos o ninguno. Por lo que no seria de extrañar que, en el futuro, el club desapareciese como tal por exceso de miembros y graves dificultades organizativas y participativas, que harían devenir imposible la buena administración del club conforme a sus estatutos fundacionales.

En resumen, una cosa es querer irse de un club, y otra muy distinta, querer entrar en él. En el segundo caso las condiciones son mucho más onerosas, como sabe todo el  mundo que juega al tenis en el Real Club de Tenis Barcelona, donde se celebra el Trofeo Godó. Y hay entradas para socios y para el público en general a la hora de ver el torneo, cuyos precios son distintos.

Y si te llamas Godó, Puyol o Millet, no tienes ni que pagar el tiquet. Que aún hay clases a la hora de pisar el parquet.
Lo del artículo 2 del TUE es épico. No creo que realmente se escriba esa gilipollez que escribe pero tiene tela que ante un artículo tan claro como es el 4.2, que específicamente dice que La Unión "Respetará las funciones esenciales del Estado, especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial) venga a hablarnos sobre el artículo 2 que habla sobre democracia y derechos humanos.
Lo cierto es que el funcionamiento institucional y la organización jurídica de España es la misma hoy que cuando entró en la Unión Europea, y su Estado de Derecho y su Democracia ya han sido evaluadas por la Unión específicamente a la hora de admitir a España.
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Jules Winnfield
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Jules Winnfield el Vie 17 Ene 2014 - 15:47

Blanco Nuclear escribió:
Jules Winnfield escribió:Cataluña y la Unión Europea: posibles escenarios de futuro

El debate sobre las consecuencias que tendría para la Unión Europea una posible declaración de independencia de una parte del territorio de un estado miembro se encuentra, ahora mismo, muy polarizado. Buena parte de las aportaciones que se han hecho plantean que se produciría una exclusión sine die del nuevo estado, sobre la base de un conjunto de consideraciones que conviene analizar con un cierto detalle. Esto nos permitirá poner un poco de luz en un debate que se ha polarizado excesivamente, influido por el deseo de unos y otros de dar argumentos en contra o a favor de la independencia.

Es necesario decir, primero, que no existe ninguna norma general de derecho internacional ni ninguna norma de la Unión Europea que regule expresamente esta situación concreta. Por tanto, ninguna norma impide que un estado surgido de un proceso de independencia de un estado miembro de la Unión Europea pueda convertirse en un nuevo miembro, sin tener que superar un proceso de adhesión como si se tratase de un tercer estado del todo ajeno al proceso de construcción europea. Ahora bien, los que no lo ven así se basan en los dos argumentos siguientes.

En primer lugar, el gobierno español ha invocado el artículo 4.2 del Tratado de la Unión Europea (TUE) para afirmar que es contraria a derecho de la Unión Europea cualquier declaración unilateral de independencia de un territorio de un estado miembro si no se ha hecho de manera pactada. Afirma que este artículo funciona como una norma de remisión, de tal manera que todo aquello relativo a la identidad nacional — incluyendo las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de los estados miembros y todo aquello que tenga que ver con las funciones esenciales de los estados, especialmente el mantenimiento de la integridad territorial, del orden público y la salvaguarda de la seguridad nacional— se incorpora en el ordenamiento jurídico de la Unión Europea como principios fundamentales que impedirían aceptar declaraciones unilaterales de independencia que los violen. Esta interpretación del artículo 4.2 del TUE no es la adecuada porque en realidad este precepto únicamente establece una reserva absoluta de la competencia sobre estas cuestiones en favor de los estados miembros, de tal manera que la Unión Europea no podrá hacer ningún tipo de acción que afecte a estas cuestiones. Ahora bien, si el nuevo estado ya se ha constituido nada impide a la Unión adoptar una decisión sobre sus relaciones mútuas.

En cambio, el gobierno español olvida que el artículo 2 del TUE también se tendría de aplicar en este contexto. Este precepto establece los valores que deben respetar la Unión Europea y los estados miembros en las actuaciones respectivas. Y entre los valores citados encontramos el principio democrático. En este sentido, la negativa de un estado miembro de convocar una consulta para decidir sobre la independencia de un territorio o de atender a la voluntad inequívoca de la mayoría de la ciudadanía podría suponer, según estándares internacionales, una vulneración del principio democrático previsto en este artículo, y según como se haya producido sobre el papel se permitiría aplicar el mecanismo de control y de sanción previsto en el artículo 7 del TUE, en caso de violación grave y continuada de los valores previstos en el artículo 2 por parte de un estado miembro.

En segundo lugar, también se ha afirmado que en caso de creación de un estado en la Unión Europea sería necesario aplicar el artículo 49 del TUE, relativo a las nuevas solicitudes de adhesión a la UE, pero no perciben la inadecuación de este precepto para resolver las ampliaciones que surgiesen de un proceso de separación en el seno de la Unión Europea. En efecto, este artículo no solo pretende articular la adhesión de un nuevo estado, sino también facilitar que este proceso se desarrolle garantizando la correcta adaptación a la nueva situación por parte de todos los actores implicados, cosa que no es necesaria cuando hablamos de un territorio donde el derecho de la Unión Europea ya se aplicaba con total normalidad. Así pues, parece que la defensa de la aplicación del artículo 49 del TUE es claramente instrumental, con el objetivo de visualizar la posibilidad de veto a la ampliación o el largo periodo de tiempo que el nuevo estado debería esperar fuera de la Unión hasta que acabase todo el proceso de ejecución del tratado de adhesión.

Hasta ahora, la única institución europea que se ha pronunciado ha sido la Comisión. Y lo ha hecho para decir que solo se manifestará sobre las consecuencias jurídicas que tendría para la Unión Europea la creación de un nuevo estado, surgido de la separación de un estado miembro, si se formula una petición expresa por parte de un estado miembro donde se detalle un escenario concreto. Cosa que no se ha producido hasta ahora. Lo que la Comisión nos dice, entre líneas, es que no hay una respuesta única y que todo dependerá de las circunstancias de cada caso concreto.

Así mismo, la Comisión Europea sostiene que el nuevo estado independiente se consideraría un tercer estado, en el cual no se aplicarían los tratados de la Unión, y hace una remisión genérica al procedimiento de ampliación previsto en el artículo 49 del TUE, pero sin afirmar de manera contundente que fuera necesario aplicarlo para hacer frente a una situación de este tipo. Desde el punto de vista jurídico, esto no nos puede sorprender en absoluto: es evidente que para aplicar el derecho de la Unión Europea al nuevo estado es necesario que este lo solicite y que la Unión Europea lo acepte. La cuestión clave radica en determinar cómo se articularía este proceso y su duración. Y es en este punto cuando se empiezan a confundir las cosas por parte de aquellos que pretenden utilizar esta cuestión para provocar el pánico entre los ciudadanos respecto a las catastróficas consecuencias que tendría un eventual proceso de independencia.

Los unionistas defienden que la exclusión de la Unión Europea sería definitiva o que se alargaría mucho tiempo si la independencia se produjese fruto de una declaración unilateral, porque el ingreso de un nuevo estado no solo contaría con el veto del estado predecesor, sino también el de otros que tuviesen tensiones territoriales. Lo cierto es que una secesión no pactada puede condicionar enormemente la respuesta de la Unión, como también lo podría hacer el comportamiento antidemocrático de un estado miembro que hubiese forzado una declaración unilateral de independencia como única salida para implementar la voluntad democrática mayoritaria de los ciudadanos de un territorio. Ambas situaciones serían del todo indeseables en un contexto de verdadera democracia y obligarían a las instituciones europeas y a los estados democráticos a pronunciarse.

Si llegase la petición del nuevo estado para formar parte de la Unión, esta se vería obligada a responder y, para hacerlo, debería tener en cuenta factores tan diversos como las circunstancias concretas del proceso de independencia, el respeto al principio democrático que establece el artículo 2 del TUE y las consecuencias sociales, jurídicas, políticas y económicas que tendría la decisión, tanto para la misma Unión, como para los ciudadanos y las empresas de los estados miembros. La decisión de la Unión Europea puede ir desde la exclusión definitiva hasta la adhesión simultánea, pasando por soluciones transitorias que facilitasen la aplicación del derecho de la Unión en el territorio del nuevo estado mientras no se modificase el conjunto de normas que permitirían la adaptación definitiva a la nueva situación del estado predecesor y del nuevo. Los tratados fundacionales de la Unión y la práctiva de la propia organización permitirían utilizar diversas fórmulas y procedimientos para implementar cualquiera de estas respuestas.

En caso de que la decisión de la Unión fuese la exclusión definitiva, los intereses económicos y sociales de los estados miembros y del nuevo estado podrían quedar afectados muy negativamente. Pero el problema se podría resolver con la adopción de una solución pragmática que evitase la ruptura entre la Unión y el nuevo estado, siempre que este cumpliese con los requisitos exigidos para convertirse en estado miembro y solicitase formar parte. En este sentido, parece fuera de toda lógica que en caso de independencia de un territorio de la Unión se acuerde la exclusión automática — sin tener en cuenta los efectos negativos que esto tendría para todos los actores implicados—, cuando el artículo 50 del TUE establece que, para retirarse de la Unión Europea, es necesario iniciar negociaciones para regular las nuevas relaciones mútuas con el objetivo de evitar los perjuicios que tendría para todos los estados una ruptura súbita, con el añadido que la retirada efectiva del estado solo sería posible una vez pasaran un mínimo de dos años sin haber llegado a un acuerdo.

En definitiva, y como hemos intentado demostrar, no es rigurosos afirmar rotundamente que la creación de un nuevo estado en el seno de la Unión Europea suponga la exclusión definitiva.

Alfonso Gonzalez (profesor de Derecho de la Unión Europea - URV / Col·lectiu Praga)
Artículo publicado en Vilaweb

http://www.sumate.cat/2013/12/cataluna-y-la-union-europea-posibles.html

Y esto es todo lo que saben pensar los "intelectuales" de la cadena? Comparar manzanas con peras. Es a lo máximo que alcanzan.

- Las manzanas: un ESTADO miembro se quiere separar de la UE:

En este caso, no existe conflicto interno de ninguna clase en el Estado que se quiere separar. El Estado, como tal y en el ejercicio de su soberania decide no seguir formando parte del club. El conflicto se plantea entre el Estado y la UE. Y se debe resover en la forma prevista en los tratados firmados por ambos.

- Las peras: un Estado nuevo, que no es miembro de la UE, pretende seguir siendo parte de la UE, por haber formado parte de un Estado que sigue siendo miembro del club:

En este caso, existe un Estado nuevo, que pretende continuar en la UE, que está en conflicto con el Estado del que procede, que sigue siendo miembro de la UE (por aquello de la parte contratante de la primera parte y demás). La UE no está en conflicto con el nuevo Estado, porque antes no estaba como socio y además no contaba con él, ya que lo ignoraba olímpicamente, salvo en el año 1992. Pero, según el nuevo Estado conflictivo, la UE debe aceptar que siga siendo parte del club, aunque está peleadísimo con otro miembro del club. Este miembro del club, advierte de que se va a cabrear como una mona, si se permite continuar de forma displicente en el club al nuevo Estado unilateralmente independiente. Advirtiendo a los socios de que el ejemplo a seguir puede ser nefasto para el futuro del club, ya que hay muchos candidatos de poco fiar, que pretenden lo mismo que el actual candidato. Y si continua uno, continuan todos, porque o todos o ninguno. Por lo que no seria de extrañar que, en el futuro, el club desapareciese como tal por exceso de miembros y graves dificultades organizativas y participativas, que harían devenir imposible la buena administración del club conforme a sus estatutos fundacionales.

En resumen, una cosa es querer irse de un club, y otra muy distinta, querer entrar en él. En el segundo caso las condiciones son mucho más onerosas, como sabe todo el  mundo que juega al tenis en el Real Club de Tenis Barcelona, donde se celebra el Trofeo Godó. Y hay entradas para socios y para el público en general a la hora de ver el torneo, cuyos precios son distintos.

Y si te llamas Godó, Puyol o Millet, no tienes ni que pagar el tiquet. Que aún hay clases a la hora de pisar el parquet.

un argumentario muy de ana botella lo de hablar de manzanas y peras

ni te has enterado de lo que has leido

eso si, el post te ha quedado muy relaxing cup de cafe con leche, enhorabuena
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Gulus
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Gulus el Vie 17 Ene 2014 - 15:59


Muy interesantes Acabose, Jules.

Ejem. El pesao este es el mismo alcalde de Marinaleda, verdad? El sueño húmedo de BN
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por paris2006 el Vie 17 Ene 2014 - 16:01

Destaca que ya fue "Estado independiente" con los tartessos y Al-Andalus.

Madre de dios
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Mr Torrance el Vie 17 Ene 2014 - 16:03

Laughing 

Pobre paris, se le escapan independentistas de todas partes.
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Jules Winnfield
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Jules Winnfield el Vie 17 Ene 2014 - 16:10

Laughing Laughing Laughing 

El BNG ya habla de Cataluña como "diáspora"

Los nacionalistas gallegos crean una cuenta de Twitter específica para apoyar las aspiraciones independentistas de la Generalitat

Justo un día antes de que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, anunciase la pregunta de la eventual consulta soberanista que quiere celebrar en Cataluña el próximo 9 de noviembre, el BNG creaba una nueva cuenta en la red social Twitter para apoyar dichas aspiraciones independentistas.


http://www.abc.es/local-galicia/20131213/abci-cataluna-diaspora-201312130111.html
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Blanco Nuclear
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Blanco Nuclear el Vie 17 Ene 2014 - 16:12

Gulus escribió:

Muy interesantes Acabose, Jules.

Ejem. El pesao este es el mismo alcalde de Marinaleda, verdad? El sueño húmedo de BN

Yo soy más de Fuenteovejuna. Todos a una!  Laughing Laughing Laughing 
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por franberse el Vie 17 Ene 2014 - 16:12

Gulus escribió:

Muy interesantes Acabose, Jules.

Ejem. El pesao este es el mismo alcalde de Marinaleda, verdad? El sueño húmedo de BN

Que amo Laughing Laughing Laughing Laughing 
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por TITO el Vie 17 Ene 2014 - 17:09

Gulus escribió:

Muy interesantes Acabose, Jules.

Ejem. El pesao este es el mismo alcalde de Marinaleda, verdad? El sueño húmedo de BN
Me parece que en este caso no va a existir tanta polémica.  Laughing Laughing 
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Acabose el Vie 17 Ene 2014 - 17:29

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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Acabose el Vie 17 Ene 2014 - 17:35

Rajoy esforzandose en internacionalizar aun mas el conflicto.

Obama se negó a la demanda de Rajoy de que realizara una declaración contra la independencia de Cataluña

http://www.elconfidencialdigital.com/politica/Obama-Rajoy-declaracion-independencia-Cataluna_0_2200579940.html

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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Metropolitano el Vie 17 Ene 2014 - 18:28

Gulus escribió:
paris2006 escribió:
En Suiza pueden solicitar un referéndum 8 cantones unidos o 100.000 ciudadanos, pero el referéndum se realiza en toda la federación.
Ningún cantón puede solicitar un referéndum cantonal que modifique la organización política de la federación.

No me seas ti-quis-mi-quis Paris. Por favor. Tú has preguntado y yo te he contestado. Que hay matices? seguro. Hay límite de velocidad en las autopistas alemanas? La respuesta es sí.

Pero como matices!!!

No jodas.. La única diferencia con España es que Cataluña podría solicitar un referéndum.. PERO PARA QUE VOTASE TODA ESPAÑA!!!

Matices dice...
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por pacense el Vie 17 Ene 2014 - 19:58

Llevo un mes sin pasar por aqui y esto no cambia Razz hay temas mas influyentes en la economia española a nivel familiar que la independencia de cataluña. Igual los que mas pierden son los politicos acomodados...
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Jules Winnfield
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Jules Winnfield el Vie 17 Ene 2014 - 20:12

Acabose escribió:Rajoy esforzandose en internacionalizar aun mas el conflicto.

Obama se negó a la demanda de Rajoy de que realizara una declaración contra la independencia de Cataluña

http://www.elconfidencialdigital.com/politica/Obama-Rajoy-declaracion-independencia-Cataluna_0_2200579940.html


menuda imagen de paleto de pueblo debio dejar el presidente en usa, ir suplicando declaraciones a favor, vaya soplagaitas

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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Blanco Nuclear el Vie 17 Ene 2014 - 20:36

Jules Winnfield escribió:
Acabose escribió:Rajoy esforzandose en internacionalizar aun mas el conflicto.

Obama se negó a la demanda de Rajoy de que realizara una declaración contra la independencia de Cataluña

http://www.elconfidencialdigital.com/politica/Obama-Rajoy-declaracion-independencia-Cataluna_0_2200579940.html


menuda imagen de paleto de pueblo debio dejar el presidente en usa, ir suplicando declaraciones a favor, vaya soplagaitas


Pues mas o menos la misma cara de paleto que puso Mas hace un mes cuando se dio un garbeo por ahí para visitar a nadie. De todas formas, es natural, los dos se parecen mucho más de lo que muchos creen. Al fin y al cabo los dos son españoles.
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por ovrzito el Vie 17 Ene 2014 - 20:53

Laughing

Menudas dos patas de un banco. El inútil gallego haciendo otro ridículo, ahora en USA y el inútil catalán dando el espectáculo con la liga norte.

País..
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Re: Diem prou! / Decimos Basta!/ We say that's enough!

Mensaje por Blanco Nuclear el Vie 17 Ene 2014 - 23:41

"Una Escocia independiente debería aportar 4.000 millones más a la UE
El Gobierno de Londres evalúa las consecuencias internacionales de la secesión

Londres asume toda la deuda británica aunque Escocia se independice
Londres insinúa que Escocia tardaría años en volver a la UE si se independiza

Walter Oppenheimer Londres 17 ENE 2014 - 19:03 CET10

El Foreign Office y el Tesoro británico estiman que una Escocia independiente debería aportar al presupuesto de la Unión Europea entre 2.200 y 4.300 millones de euros al año más de los que aporta ahora como parte de Reino Unido. Así lo sostiene un documento sobre las consecuencias que tendría la independencia desde el punto de vista de las cuestiones internacionales y en particular la UE presentado este viernes en Glasgow por el jefe de la diplomacia británica, William Hague, y el número dos del Tesoro, Danny Alexander.

El estudio forma parte de la larga serie de análisis sectoriales que Londres viene publicando desde hace meses sobre el impacto de la independencia escocesa. El texto presentado este viernes ratifica, obviamente, el dictamen que ya hizo público en noviembre el Foreign Office en el sentido de que Escocia se quedaría fuera de la UE y debería renegociar su entrada desde fuera. Y analiza con cierto detalle las consecuencias que eso podría tener para los escoceses.

Hague advirtió a los escoceses contra la visión romántica e idílica de la independencia de los partidarios del sí en el referéndum del 18 de septiembre. "Hay grandes riesgos y cometeríamos un error si pretendiéramos lo contrario", advirtió el ministro de Exteriores británico. "Tomar la decisión de seguir en Reino Unido es una elección positiva", añadió.

Significativamente, el político conservador —un partido con escasísimo predicamento en Escocia— estuvo acompañado en Glasgow de un político liberal-demócrata y escocés, Danny Alexander. El número dos del Tesoro británico habló en primera persona cuando explicó que, en términos de aportaciones al presupuesto de la UE, a Escocia no le sería rentable escindirse de Reino Unido. "Si abandonáramos Reino Unido veríamos cómo se reduce nuestra influencia internacional y como aumentarían nuestros costes. Sigamos mejor en una situación en la que pagamos menos y conseguimos más", dijo.

El documento presentado en Glasgow hace especial hincapié en que, mientras nada cambiaría para Reino Unido desde el punto de vista de su pertenencia a las organizaciones internacionales clave, no sería ese el caso de Escocia, que, como nuevo Estado independiente, tendría que negociar su reingreso en ellas. "En algunos casos sería sencillo; en otros, notablemente la UE, no lo sería", advierte el texto.

Esa posición del Gobierno británico es ya muy conocida. Quizás por eso el texto hace especial hincapié en otros aspectos de las consecuencias de la independencia y más en concreto en lo que Escocia perdería en la esfera internacional. Por ejemplo, en términos de pertenencia a instituciones internacionales: "Una Escocia independiente no podría pertenecer al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como miembro permanente, no podría estar representada como Estado individual en el G-7, el G-8 y el G-20. En algunos de los organismos clave a nivel global, la representación de un Estado escocés independiente probablemente tendría que ser a través de alianzas con otros países, en lugar de por propio derecho como es el caso con Reino Unido".

Pero, sobre todo, en materia de negocios. De dinero. El documento recuerda que Escocia está representada a nivel global por una red diplomática británica que emplea "a más de 14.000 personas en 267 embajadas, altos comisionados, consulados y otras oficinas en 154 países y 12 territorios de ultramar en todo el mundo".

Y destaca que las empresas escocesas sacan también partido a nivel comercial y de inversiones de las 169 oficinas repartidas por más de 100 países del llamado UK Trade & Investment (UKTI). "El mundo de los negocios en una Escocia independiente perdería el acceso a la red del UKTI y el peso político que Reino Unido puede darles para defenderlos", subraya el texto. Y cuestiona con cierta ironía que una Escocia independiente pueda construir una red semejante a partir de las actuales 27 delegaciones comerciales internacionales que Escocia ya tiene ahora. El UKTI, recuerda el documento, ayudó el año pasado a 1.900 negocios escoceses y contribuyó a captar inversiones que han permitido crear 13.000 empleos en Escocia en ese mismo año.

En la cuestión concreta de la UE, el documento analiza las consecuencias presupuestarias de una renegociación, que evalúa en 2.200 millones de euros anuales en el mejor de los casos y hasta 4.300 millones de euros en el peor. Y pone en duda que el resto de socios acepten conceder a una Escocia independiente un cheque como el que consiguió Margaret Thatcher en su día para Reino Unido, que aún ahora significa un ahorro de 3.600 millones de euros para los contribuyentes británicos. En ese sentido, asegura que es técnicamente imposible que Reino Unido pueda compartir ese cheque con una Escocia independiente como pretenden los independentistas porque el cheque se calcula en función del peso económico de Reino Unido y por lo tanto Bruselas suprimiría de él el equivalente al peso económico de Escocia si se separara."


Bueno, mis queridos hermanos separatistas (que pronto sereis mis queridos primos), se acabaron las coñas.

Esto es lo que responde "el superdemocrático gobierno de Su Majestad británica de la Commonwealth" a las pretensiones independentistas de Escocia.

Oye, que no lo dice Rajoy en español apestoso, ni Mouriño en el portugués de Durao Barroso. Lo dice en inglés un tipo que se llama Hague, de parte de Camerón, que, al final, os ha salido maricón.

Mira tú que cosas. No direis que no os lo había advertido: no todo lo que dice Mas resulta tan divertido. Y menos aún lo que dicen los del Tám-Tám, aunque sea en catalán.

Ahí teneis la verdadera hoja de ruta, el último en salir...

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