Batallitas.

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Re: Batallitas.

Mensaje por Trancos el Lun 6 Jun 2011 - 18:25

Mientras voy preparando alguna otra cosa, os dejo algunos dibujitos que he encontrado por ahí para que los disfruteís.

Y empezaré con las tropas de aspecto más impresionante que hayan existido nunca: Los Húsares Alados, el orgullo de Polonia.







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Trancos
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Re: Batallitas.

Mensaje por Trancos el Lun 6 Jun 2011 - 18:38

Granaderos prusianos del ejército de Federico el Grande avanzando a través del campo de batalla de Hohenfriedberg (4 de Junio de 1745).



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Re: Batallitas.

Mensaje por trukop el Mar 7 Jun 2011 - 13:10

A mi siempre me ha atraído mucho la cultura nipona, sobre todo los ropajes que se ponían los Samurais para entrar en batalla.



Además de las armaduras, estos señores de la guerra solían ponerse mascaras para parecerse a demonios.





Incluso había algunos que maqueaban a los animales que usaban en la guerra.





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Re: Batallitas.

Mensaje por Niku el Mar 7 Jun 2011 - 16:56

trukop con vuestro permiso me gustaria hablar de los samurai.
El fin de semana iba a colgar justo, pero mi conexion naufrago y el gran parrafo escrito se perdio. Twisted Evil Laughing

Ahora ando en el word para publicar.
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Re: Batallitas.

Mensaje por trukop el Mar 7 Jun 2011 - 17:33

Niku escribió:trukop con vuestro permiso me gustaria hablar de los samurai.
El fin de semana iba a colgar justo, pero mi conexion naufrago y el gran parrafo escrito se perdio. Twisted Evil Laughing

Ahora ando en el word para publicar.


Por favor, por mi no te cortes. Todo lo que puedas escribir sobre los samurais lo devorare con gusto.
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Re: Batallitas.

Mensaje por Sawyer el Mar 7 Jun 2011 - 19:00

Joder, se me había pasado este hilo. Está muy currado y parece interesante, pero es muy largo y tendré que leerlo poco a poco.
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Re: Batallitas.

Mensaje por Marchena el Mar 7 Jun 2011 - 19:36

Este post es para la época antigua solo?

Yo es que soy fan del ejercito Nazi y su manera de desarrollar la batalla con la Blitzkrieg

Si los autores dan su permiso, un dia de estos suelto algo, si no respeto la temática antigua y si eso creo uno de batallas modernas
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Gulus
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Re: Batallitas.

Mensaje por Gulus el Miér 8 Jun 2011 - 13:54

Pa tí Marchena...
Operación Félix (10-1-1941)

Después de intensas labores de espionaje y reconocimiento in situ desde territorio español por oficiales vestidos de civil y desde el mar, en el otoño de 1940 la Wehrmacht tenía listo el plan de ataque al Peñón de Gibraltar. Sin embargo la operación no se llevó a cabo, el 10 de enero de 1941, como estaba programada, debido a que las gestiones diplomáticas no llegaron a buen término y el Generalísimo Franco finalmente no aceptó participar en la guerra.

Peñón de Gibraltar

Planes alemanes

Bajo el mando del Mariscal de Campo Walter von Richenau, el plan alemán requería que dos cuerpos de ejército ingresaran en España a mediados de enero de 1941, con el consentimiento de Franco.

Fuerzas de ataque

El XLIX Cuerpo de Ejército del General Ludwig Kuebler llevaría a efecto el ataque con el Regimiento de Infantería Grossdeutschland, el 98 Regimiento de la 1ra División de Montaña y 26 batallones de artillería mediana y pesada. Habría tres batallones de observación, tres batallones de ingenieros, dos batallones de humo, un destacamento de 150 brandenburgueses y 150 tanques enanos a control remoto tipo Goliath cargados de explosivos.

Marruecos

Dos divisiones adicionales estarían listas para cruzar el estrecho de Gibraltar y proteger Marruecos después de completarse la Operación Félix.

Protección de los flancos

El General Rudolph Schmidt del XXXIX Cuerpo de Ejército cubriría los flancos del asalto a Gibraltar, contra cualquier intervención británica. La 16 División Motorizada se concentraría en Valladolid, la 16 División Panzer en los alrededores de Cáceres y la División SS Totenkopf en las cercanías de Sevilla.

Problemas logísticos

Debido a las deficiencias del sistema ferroviario español, con diferente trocha que el resto de Europa, las fuerzas alemanas serían motorizadas y se moverían por carreteras, dejando los ferrocarriles para el avituallamiento.

Luftwaffe y Kriegsmarine

La Luftwaffe proporcionaría dos grupos de JU-88, cuatro grupos de Stukas, dos grupos de Messerschmitts, tres batallones de Antiaéreos ligeros y tres batallones de antiaéreos pesados. La Kriegsmarine tendría a su cargo el hostigamiento marítimo por medio de U-boots para interferir con la evacuación de los ingleses de Gibraltar y también transportarían baterías costeras para impedir el acercamiento de unidades navales británicas.

Las primeras acciones

Desde sus lugares de emplazamiento en la frontera española cerca a Bayonne, las tropas terrestres cruzarían simultáneamente con un ataque aéreo de Junkers 88 volando desde sus bases en Bordeaux contra los barcos fondeados en la bahía de Gibraltar. Simultáneamente Stukas Ju-87 y Me-109 se moverían a sus nuevas bases en Sevilla y completarían el ataque a los buques británicos.

Ataque terrestre

El XLIX Cuerpo de Ejércitos se movería a su posición de ataque protegido por el XXXIX Cuerpo de Ejércitos. El fuego de artillería barrería todas las posiciones inglesas conocidas, seguido del ataque de los Stukas mientras se aproximan las fuerzas terrestres. La artillería seguiría demoliendo los puestos de defensa mientras se lanzan salvas de humo para cubrir el avance del Regimiento de Infantería Grossdeutschland y del 98 regimiento de Montaña. Debido a los estrecho del frente, solamente se emplearían esos efectivos apoyados por un regimiento de ingenieros.

Los Brandenburguenses

Los efectivos del destacamento de la División Brandenburgo, disfrazados de marineros que abandonan un barco que se hunde, tratarían de desembarcar en las líneas británicas usando botes salvavidas para preparar el asalto de las tropas.

Defensas británicas

En setiembre de 1939 las defensas del Peñón de Gibraltar estaban constituidas por dos batallones británicos, el Segundo Regimiento Real y el Segundo Regimiento de Infantería Ligera. El 4to regimiento Devonshire llegó a Gibraltar en mayo de 1940 y el 4to de Vigilantes Negros en julio de 1940, por lo tanto había un total de cuatro batallones de infantería.

Artillería

Las unidades de Artillería del 3er regimiento Costero contaba con 8 cañones de 9.2", 7 de 6" y 6 de 6-libras. En setiembre de 1939 contaba además con las baterías antiaéreas 9 y 19. El 82 Regimiento de Artillería Antiaérea Pesada llegó a Gibraltar en julio de 1940 con tres baterías incluyendo cañones Bofors de 8x40mm y un equipo de radar. En julio se les unió la 3ra Batería de Reflectores. Las defensas no contaban con aviación, ni había facilidades para ello.

Epílogo

Desde el punto de vista militar, la Operación Félix debería haber sido un éxito para los alemanes, pero Franco no autorizó el tránsito de tropas alemanas por suelo español y a ellos se le sumó la invasión de la Unión Soviética que tendría sumamente ocupados a los alemanes de ahí en adelante. Las fuerzas alemanas designadas para la Operación Félix fueron movidas al Frente del Este y se tomaron previsiones para que esas fuerzas retomaran la misión en España una vez que las fuerzas alemanas tomaran la línea Kiev-Smolensk-Opotschka en la URSS. Sin embargo, la posición de Franco no cambió y la operación fue postergada y luego cancelada.
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Re: Batallitas.

Mensaje por Marchena el Miér 8 Jun 2011 - 14:35

Gracias Gulus, esta noche lo leo que ahora hay que estudiar Sad
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Re: Batallitas.

Mensaje por trukop el Miér 8 Jun 2011 - 16:42

Marchena escribió:Este post es para la época antigua solo?

Yo es que soy fan del ejercito Nazi y su manera de desarrollar la batalla con la Blitzkrieg

Si los autores dan su permiso, un dia de estos suelto algo, si no respeto la temática antigua y si eso creo uno de batallas modernas

Que yo sepa, Trancos lo abrió para todas las épocas asó que, ya estas soltando un ladrillo de la II guerra mundial a la de ya. music
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Re: Batallitas.

Mensaje por Niku el Miér 8 Jun 2011 - 23:42


Los Samurai
La etimología del nombre samurái se refiere en la expresión que mejor entenderíamos a aquel que sirve.

El samurai mas alla de ser el super guerrero que nos vende Hollywood y algunos anime era toda un conjunto de virtudes y destrezas que variaban según el rango y ocupación del individuo.
La vida del samurai no sólo era disciplinada en su educación militar, sino también rica en aprendizaje espiritual e intelectual. A lo largo de los siglos integraron a su filosofía los principios del Budismo Zen, del Shintoismo y del Confucianismo. Asimismo, los samurai cultivaron también la escritura, la pintura y la filosofía. Algunas de las artes que practicaban los samurai era el dibujo de espadas, así como la práctica de la ceremonia del té y el arreglo de plantas (ikebana).
Bien es cierto que eran una elite guerrera mas limitarles solamente a la parte belica no les haría justicia.
Un poco de trasfondo histórico para sumergirnos en la realidad de estos guerreros.
En el siglo IX Japon sufrió de plagas y hambruna, lo que debilito a la recolección de impuestos, esto derivando en una caída económica del gobierno, ocasionando revueltas a lo largo de las provincias fue en ese entonces que se le concedió a los lideres locales la potestad de reclutar tropas para sofocar las rebeliones según lo vieran conveniente. Desencadenando un poder muy grande en varios individuos. Entonces concluimos las guerras civiles que se dieron.
Los samurái se tiene relatos de aparición cercano al siglo X y su desarrollo durante la guerra Senpei en el siglo XII, esta guerra enfrento a dos clanes los Minamoto y Taira. Con la victoria del clan Minamoto supuso el envolvimiento total de los samurái en los aspectos políticos y militar de Japon, siendo asi el establecimiento del primer Shogunato, una especie de gobierno militar donde el Shogun es la máxima autoridad en todos los aspectos y el Emperador relegado a un rol de guía espiritual de su pueblo.

Realmente en sus inicios a los samurái se les podía relacionar mas con un arquero a caballo que el espadachín que se tiene en mente, la forma de combate hizo cambiar estas necesidades y adaptar otras tácticas. Desarrollando de esta manera toda una gama de armas para utilizar en ofensiva como en defensiva, o bien para neutralizar otra arma.






Reclutamiento
Durante gran parte del periodo Sengoku, se esperaba que todo samurái estuviese listo para presentarse en el campo de batalla con sus respectivas armas, armadura y caballo al momento de existir algún conflicto. Además se deseaba que cada uno proporcionara tropas al servicio de su señor acorde con la riqueza del feudo al que pertenecieran. De este modo el reclutamiento de las tropas necesarias recaía en los samuráis. Estos últimos llevaban consigo a otros samuráis o a jornaleros que dejaban sus tierras para convertirse en ashigaru.
Cuando había que reunir al ejército, se les notificaba la fecha y el lugar en que se pasaría revista. Cada ashigaru reunía sus armas y armadura a la espera de que sonara el horagai(trompeta de concha), el tambor o campanas, los cuales indicarían la hora de partir. Al llegar al punto acordado, el samurái les pasaba revista. Desde ese punto marcharían juntos para presentarse en el castillo y unirse al resto del ejército.


Lo iré expandiendo mientras vaya editando algunos articulos, pegue otros y redacte un poco que he estado algo ocupado, pero no quería dejar abandonado este hilo.

Saludos.
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Re: Batallitas.

Mensaje por Trancos el Vie 10 Jun 2011 - 13:27

Marchena, como si quieres comentar la actual guerra civil en Libia. De la época que prefieras.

Este hilo está cogiendo un aspecto bueno, bueno...

Más "pinturas de guerra". El Mariscal Joachim Murat dirigiendo una carga de la caballeria francesa en la batalla de Jena, el 14 de Octubre de 1806.





Y sí, lo que lleva en la mano no es un sable, sino una fusta. Los prusianos se habían burlado de su supuesta falta de valentía, y el les contestó de esta manera, dirigiendo la carga prácticamente desarmado.
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Re: Batallitas.

Mensaje por Trancos el Miér 6 Jul 2011 - 19:10

Chancellorsville, 1-3 de Mayo de 1863.

Antecedentes

El ejército del Potomac: relevo en el mando

A finales del año 1862 el Ejército del Norte de Virginia (Confederado) al mando del General Robert. E. Lee acampaba al borde del río Rhappahanock mientras el ejército del Potomac (Federal) hacía lo propio en la otra ribera del río.
No hacía mucho la última ofensiva del ejército federal al mando del General Burnside se había estrellado contra la férrea defensa confederada al otro lado del río y ambos ejércitos se lamían las heridas. El terreno elevado en la orilla confederada y las fortificaciones construidas facilitaron la defensa y dieron la victoria al Sur. La batalla conocida como la batalla de Frederisckburg resultó en una derrota sangrienta y costosa para el ejército nordista que acabó perdiendo casi 20.000 hombres, el doble que las bajas sufridas por el ejército rebelde.

La moral del ejército federal después de dicha batalla estaba por los suelos. Desde que Robert E. Lee era comandante del ejército del Norte de Virginia los federales habían sufrido derrota tras derrota, si exceptuamos Antietam Creek. La batalla de Frederiskburg había sido una carnicería.

Durante esa batalla Lee diría estas famosas palabras: “la guerra es algo horrible y mejor que sea así porque podría llegar a gustarnos demasiado.”

La intención del comandante nordista, Burnside, de volver a intentar un cruce del río antes de las lluvias provocó serias discusiones entre los oficiales federales que veían en esa nueva campaña los mismos defectos que habían llevado a la derrota tan reciente en Frederiskburg. Algunos de ellos, haciendo caso de lo que les dictaba su corazón, plantearon a Abraham Lincoln la necesidad perentoria de un cambio de mando en el Ejército del Potomac o de suspender ese ataque suicida. La posibilidad de que fuera a producirse otra carnicería provocó que las deserciones estuvieran al orden del día. El desánimo cundía tanto entre las tropas como entre los altos rangos de la oficialidad y desde Washington las presiones para pedir la paz con el Sur eran cada vez más fuertes en algunos círculos políticos y sociales.

En esa situación de haber tocado fondo, Abraham Lincoln cambió a Burnside por George “Fighting” Joe Hooker. Hooker era uno de los que más habían atacado a Burnside. Desde el inicio de la guerra Hooker había mostrado sus dotes para criticar a sus superiores y para ensalzar sus propias virtudes. Era una persona que se había granjeado muchos enemigos con esa actitud pero mostraba algo que no habían mostrado hasta entonces los diversos comandantes que había tenido el Ejército del Potomac: agresividad y espíritu combativo o eso parecía.

Lincoln se lo dijo bien claro: “ahora no podrá descargar las culpas de una derrota en sus superiores. Consiga una victoria.”

El relevo de Burnside por Hooker supuso un cambio radical a mejor. El ejército nordista pasó de tener la moral por los suelos a empezar a creer en sus propias posibilidades y en plantearse en derrotar decisivamente (para ellos Antietam es una victoria pírrica, cuando no unas tablas), por primera vez, al “invencible” ejército de Robert E. Lee.
Hooker demostró ser un genial administrador. Dobló las raciones de comida para toda la tropa, persiguió duramente la corrupción que enturbiaba el reparto de los suministros y la administración en general, se redobló la disciplina y se intensificaron las revistas a las tropas y su entrenamiento. Las deserciones fueron duramente castigadas y perseguidas y se fomentó un sistema de permisos autorizados para salir del campamento que aumentaron la moral. En menos de dos meses el ejército nordista redujo su tasa de deserción al mínimo, la moral subía día tras día y la confianza en Hooker se fue acrecentando.

Hooker además, implementó la formación de Cuerpos en el Ejército y a cada uno les dio una insignia. Eso ayudó a fomentar un “espíritu de Corps” y de rivalidad sana entre Cuerpos de Ejército.

Para finales de enero principios de febrero de 1863 el Ejército del Norte era uno de los mejores ejércitos del mundo, bien pertrechado y alimentado, sus cifras alcanzaban los 140.000-150.000 hombres. Su artillería era moderna y numerosa y su caballería, aún no pudiendo rivalizar aún con la confederada, empezaba a dar señales de que pronto sería una amenaza seria. Bajo estas condiciones de recuperación de la moral fue creciendo el convencimiento que el papel que estaba desempeñando Joe Hooker era decisivo y los soldados creían que, por fin, tenían alguien al mando que les haría ganar batallas y acabar con la supuesta superioridad del ejército confederado acampado en el otro lado del río.


El ejército del Norte de Virginia

El ejército Confederado por el contrario, estaba en condiciones muy diferentes al del Norte.

Las tasas de deserción eran muy bajas ya que sentían estar luchando por una causa justa y noble contra “esa gente” (así llamaba el general Lee a los yankees) y, por tanto, estaban más motivados a defender su “país” de unos “invasores”.

Los soldados rebeldes, a diferencia del ejército del norte, no dudaban en absoluto de sus oficiales y tenían una gran confianza y respeto hacia ellos. El general Robert E. Lee era idolatrado por las tropas y respetado por sus enemigos. Nadie dudaba que era un gran general y todos lo reverenciaban profundamente.

La relación entre los mandos rebeldes y sus hombres era de una gran afinidad y eso les había hecho ganarse la reputación de ser un ejército temible. Siempre en condiciones de inferioridad numérica habían conseguido repeler los ataques federales una vez y otra e incluso habían tomado la iniciativa y amenazado Washington. No sería la última vez.

A diferencia del ejército del norte los confederados tenían un grave problema de suministros y las raciones se habían reducido a ¼ durante esos días. La lucha del ejército confederado era una lucha por su subsistencia diaria, vivía el día a día con lo que podían pescar, recolectar y rapiñar al enemigo, así como lo que podían ir reuniendo de los escasos suministros que llegaban vía férrea. Un problema de logística en la red viaria desde Richmond (la capital confederada) hasta el campamento impedía reunir reservas suficientes para poder alimentar y pertrechar adecuadamente a las tropas.

En esta situación logística tan grave Robert E. Lee, que siempre había sido un militar con mentalidad ofensiva, no tenía más remedio que esperar los acontecimientos y tomar una postura defensiva ante la inminente campaña federal. La incapacidad para reunir reservas suficientes le impedía llevar a cabo su proyectada campaña para invadir el Norte y amenazar Washington.

Obligado por las circunstancias y por la necesidad de alimentar adecuadamente a los tropas, Lee repartió por todo el estado de Virginia a la artillería y caballería para no presionar los recursos alimentarios de la zona. Por si fuera poco, la presión de los federales en otros frentes obligo a que Lee tuviera que prestar dos de las mejores divisiones de Longstreet (unos 20.000-25.000 hombres) y al propio Longstreet para tareas defensivas al sudeste de Richmond. Longstreet era uno de los lugartenientes de Lee, un hombre en el cual Lee depositaba toda su confianza, su mano derecha durante toda la guerra.

Sin esas dos divisiones de élite el ejército de Lee contaba con unos efectivos de unos 65.000-69.000 hombres, incluida la artillería y la caballería, y estaba en una gran inferioridad numérica ante el ejército federal que le doblaba de largo en número. Lee tenía confianza que en caso de un ataque federal Longstreet pudiera llegar a tiempo, pero las circunstancias impidieron que eso ocurriera, como veremos.

Ante esta situación de inferioridad Lee fortificó las alturas que había justo después de la orilla del río y mejoró las defensas. Se cavaron trincheras a lo largo de todo el frente, sobre todo en las alturas. La experiencia obtenida en la batalla de Frederiskburg dejaba claro que unos pocos hombres en buenas posiciones defensivas podían detener a un enemigo numéricamente superior sin demasiados problemas.


Preliminares a la batalla


Para finales de abril de 1863 todo estaba dispuesto para la inminente campaña. El ejército confederado esperaba bien atrincherado y el ejército del Norte se preparaba para una nueva ofensiva con ánimos renovados. Pero, ¿cómo cruzar el río Rhappahanock sin sufrir otra dura carnicería como en Frederiskburg?. ¿Qué podía hacer George Hooker para cruzar ese río y cómo debía enfocar esa futura campaña?.

Desde su llegada al mando Hooker desarrolló y potenció al máximo la recogida de información sobre el enemigo. Potenciando y exprimiendo a toda una red de espías e informadores, más el uso de unos globos aerostáticos que había a lo largo del Rhappahanock, Hooker pudo reunir toda la información que deseaba sobre el ejército confederado. Nunca hasta entonces un comandante había llegado a saber tanto sobre el ejército enemigo.
Para tomar sus primeros pasos en la campaña que proyectaba y que debían llevar al ejército federal a la otra parte del río, Hooker quería saberlo todo sobre su enemigo y lo logró. En poco tiempo y después de una recogida exhaustiva de información, Hooker sabía exactamente el número de hombres que tenía el ejército confederado, la composición de esas fuerzas y su emplazamiento. Sabía, por ejemplo, que Longstreet había partido con dos divisiones lejos al sur y que los problemas de suministro confederados estaban al orden del día. Era el momento indicado.

El general Lee no sabía qué esperar de Hooker. Hasta entonces todos los generales federales con los que Robert E. Lee se había enfrentado habían demostrado ser demasiado prudentes, poco agresivos y carentes de flexibilidad e imaginación. El conocer bien a sus rivales daba fuerza y ventaja efectiva a Lee en el campo de batalla. Saber cómo pensaban sus rivales le permitía ganar la iniciativa en cada enfrentamiento porque conocía las debilidades de sus adversarios.

Pero Hooker era diferente. Lee no lo conocía y no sabía qué esperar de él. Con el tiempo Lee fue llegando a la conclusión que Hooker no era muy diferente a los generales yankees a los que se había enfrentado hasta entonces. Sin querer, Lee estaba infravalorando la habilidad de Joe Hooker para sorprenderle.


El plan de Hooker: el plan más ambicioso visto hasta entonces

Hooker tenía un plan innovador, audaz y que si era llevado a cabo correctamente supondría una durísima amenaza para el ejército confederado.

El plan consistiría en dividir a sus fuerzas en 2 grandes ejércitos.

·Un ejército de unos 65.000-75.000 hombres al mando del propio Hooker subiría velozmente orilla arriba en secreto y cruzaría el río por diversos pasos poco protegidos antes de dar tiempo a los confederados a que supieran lo que ocurría. La caballería del General Stonneman, que partiría unos días antes para su misión, serviría de pantalla para los movimientos de ese ejército. El objetivo era cruzar el río rápidamente y avanzar hasta llegar por sorpresa al flanco del ejército atrincherado de Lee, a la altura de Chancerllorsville.

.El otro ejército estaría al mando del general Sedgwick y contaría con unos 50.000 hombres más. Su misión sería cruzar el río directamente justo delante del ejército confederado usando puentes de pontones y su misión sería hacer frente al ejército rebelde para fijar sus posiciones y que no pudieran reforzar al flanco izquierdo confederado amenazado por el flanqueo del ejército de Hooker. Era un ejército señuelo.

El plan era brillante, conceptualmente era algo que no se había hecho nunca hasta entonces por parte del Ejército federal, se salía de lo "tradicional". Suponía la amenaza más grande que el ejército confederado habría de hacer frente desde el inicio de la guerra civil porque podía significar la destrucción del ejército confederado o una retirada hasta Richmond nada halagüeña.

Hooker pretendía con su plan dos cosas:

·Que el ejército confederado retrocediera ante la amenaza y saliera de sus posiciones atrincheradas.

·Llevar la lucha al terreno que eligiera Hooker, no Lee. Hooker iba a poner a prueba la capacidad de mando de Lee a extremos insospechados y por primera vez pretendía robarle totalmente la iniciativa.


Empieza la Campaña


Primeros movimientos: secretismo absoluto


A finales de mayo se ponía en marcha el plan tan duramente elaborado. El ejército de Hooker parte en silencio río arriba, con la moral alta. Hooker no quería que su plan fuera desvelado ni que llegara a oídos indiscretos así que no notificó a sus generales el destino final de sus fuerzas ni el objetivo que quería llevar a cabo. Sólo Hooker y su segundo al mando sabían realmente cuál era el plan en su totalidad. Con esa idea se intentaba evitar filtraciones y mantener en secreto el destino final de sus tropas. Ningún soldado ni oficial sabía nada en absoluto de hacia dónde iban. El secretismo era total.

Una demostración de la molestias que se tomó el ejército de Hooker y de la precaución con la que se obró era que toda la población que encontraba el ejército en su avance era puesta bajo arresto domiciliario. No iban a permitir que nadie contara nada al ejército confederado.

En una marcha llevada con un altísimo ritmo y con una gran demostración de coordinación y poder logístico el ejército de Hooker cruzaba el río Rhappahanock sin apenas oposición en prácticamente un día y medio, asentándose firmemente en la orilla confederada después de algunos intercambios de fuego con algunos piquetes sudistas, sorprendidos totalmente por la magnitud del avance. Los ingenieros nordistas trabajaron duramente para construir puentes de pontones en un tiempo récord y en menos tiempo aún el ejército federal avanzaba y cruzaba el río directo a Chancerllorsville, lugar de destino.

El éxito del avance federal no sólo se debía a la suerte ni al secretismo que envolvía a toda la operación ni al esfuerzo de las tropas. Los servicios secretos federales, en una lección de espionaje y contraespionaje fantásticos nunca vistos, consiguieron despejar de tropas sudistas las defensas del río por los lugares que iban a ser cruzados por el ejército de Hooker. El servicio de inteligencia federal había descubierto que el sistema de señales y de información que usaba el Ejército del Potomac era conocido totalmente por el ejército confederado. Los sudistas habían logrado “descodificar” el significado del sistema de señales nordista pero los federales no hicieron nada para cambiarlo esperando una oportunidad para explotar ese factor. Ahora era el momento: aprovechando la circunstancia hicieron pasar la falsa información de que la caballería federal iba a atacar la región situado al oeste del río Rhappahanock, amenazando a varias milicias confederadas situadas en la zona y al sistema de comunicaciones a lo largo del camino.

El anzuelo ya estaba puesto y los confederados picaron. Jeb Stuart, el admirado general de caballería confederado, fue enviado directamente a esa zona dejando despejados muchos pasos del río o menos defendibles.

Así pues para el dia 30 de mayo el ejército de Hooker había cruzado el río con autoridad y continuaba acercándose a Chancerllorsville, amenazando el flanco de todo el ejército rebelde sin que apenas el enemigo tuviera una idea clara de qué era lo que estaba ocurriendo.
Ese mismo día al amanecer y aprovechándose de una niebla espesa en algunos puntos del río, el ejército de Sedgwick avanzaba por sorpresa a través del mismo, lo cruzaba en diversos vados y asentaba diversas cabezas de playa en suelo enemigo usando incluso botes y barcazas, sin apenas bajas serias ni enfrentamientos de consideración.

Puesto que la orilla sudista estaba a tiro de los cañones federales, el general Lee había dispuesto que las defensas se centraran en las elevaciones que había más en el interior, fuera del alcance de las poderosas armas de apoyo federales. Esas elevaciones eran donde el ejército de Lee había ordenado mejorar las defensas y era ahí donde Lee sabía que el ejército enemigo se estrellaría, no en la orilla.


Entre la espada y la pared: entre Hooker y Sedgwick. Situación crítica

La situación se agrava para el ejército confederado cuando empiezan a llegar los primeros informes y despachos notificando que, además del ejército de Sedgwick, otro gran ejército federal avanza por el flanco izquierdo desprotegido del ejército rebelde. El General Lee empieza a alarmarse por la magnitud de la amenaza que se cierne sobre ellos.

Decide visitar el río para evaluar la amenaza que supone el ejército de Sedgwick que se asienta ya firmemente en la parte confederada del mismo. Hace llamar al mítico general Stonewall Jackson, cuyas divisiones defienden esos sectores y juntos evalúan la situación en ese lado.

La situación es crítica: casi 60.000 federales amenazan las posiciones confederadas directamente a través del río. Prácticamente esas fuerzas igualan a todo el ejército confederado y por si fuera poco un segundo ejército nordista entre 65.000 y 75.000 hombres al mando del general Hooker avanza directo hacia ellos para flanquearlos. La situación es alarmante, dramática para el ejército del Norte de Virginia. En una operación sin igual, en una maniobra fantástica y con una gran demostración de poder logístico, el ejército federal ha puesto en entredicho las defensas del ejército confederado y ahora lo pone entre la espada y la pared, entre Hooker y Sedwick.



En eso están pensado Robert E. Lee y Stonewall Jackson mientras observan detenidamente el ejército de Sedwick asentado en la orilla confederada. Ambos comandantes se preguntan cuál es el objetivo del Ejército federal, cuál de los dos ejércitos enemigos es la principal amenaza y discuten la situación. ¿Qué pretende el comandante Hooker dividiendo sus fuerzas en dos ejércitos?.

Robert E. Lee observa detenidamente las defensas de su ejército en las alturas y analiza la situación del ejército enemigo asentado en la orilla confederada. De pronto ve las cosas claramente y toma una decisión fundamental basada en su intuición militar.

Es la decisión más importante de la batalla de Chancellorsville.


La decisión de Robert E. Lee

Robert E. Lee era un general con mentalidad ofensiva, agresivo. Nunca ha sido derrotado. Joe Hooker en cambio, es el cuarto general que toma el mando del Ejército Federal y hasta ahora está demostrando ser más atrevido que los anteriores. Pero Lee los ha derrotado a todos y ahora quiere hacer lo mismo con Joe Hooker. Los anteriores generales yankees habían mostrado ser muy precavidos, faltos de intuición, agresividad y lo más importante, carentes de iniciativa. Lee conoce a gran parte de los comandantes federales porque estudió con muchos de ellos en la Academia o compartió experiencia con ellos en la guerra contra Méjico y ese conocimiento de la forma que tienen de afrontar las cosas es lo que le permite hacerse una idea de lo que puede esperar de cada uno de ellos. Lee sabía leer la mente de sus antagonistas y aprovechar esa circunstancia para capturar la iniciativa.

Así pues, mientras observa el ejército de Sedgwick detenidamente una idea pasa por su cabeza. Conoce a Sedgwick y sabe que es precavido. El ejército federal que está enfrente se ha detenido al cruzar el río y se dedica a reforzar sus posiciones defensivas. No parecen dispuestos a presionar las posiciones rebeldes. Robert E. Lee lo ve claro y así se lo comenta a Stonewall Jackson: “la amenaza es el ejército de Hooker. Este ejército de Sedgwick es un señuelo”.

Robert E. Lee ya ha decidido. No sólo no se retirará sino que piensa presentar batalla pero no una batalla defensiva, en absoluto. Lee es agresivo y quiere capturar la iniciativa y atacar al ejército federal. La decisión ya está tomada: atacará a Joe Hooker, al ejército que pretende flanquearle. Para ello de ordena a Stonewall Jackson que coja a casi todas sus divisiones (unos 40.000 hombres) y que parta como el rayo hacia el oeste, a detener a Hooker. Dejarán unos 17.000 hombres al mando del general Early para aguantar a los 50.000-60.000 soldados del ejército federal de Sedgwick.

El riesgo que toma es alto pero Lee confía en la timidez que muestra Sedgwick, en las defensas fijas que sus tropas han construido durante los meses anteriores y en el terreno ligeramente elevado en el que se encuentran respecto al enemigo. Stonewall Jackson y Lee se entienden a la perfección y saben que tienen entre manos otro movimiento de esos que violan una regla cardinal de la estrategia militar pero están acostumbrados a ello. Ninguno duda en llevar la orden a cabo de dividir su ejército en dos para hacer frente a la amenaza.

La desproporción de fuerzas en el este será de 3 a 1. Early tendrá que apañarse solo para hacer frente a esa desproporción. Para confundir al enemigo, Early llega a cabo una operación de engaño: hace encender fuegos en “campamentos fantasma”, despliega a sus hombres y los hace ir de un lado a otro para hacer creer al enemigo que son más de los que realmente son, etc.

Durante la noche que va del día 30 al 1 de mayo Stonewall Jackson hace mover a sus divisiones al oeste, a paso ligero mientras Early lleva a cabo todas las argucias que se le pasan por la cabeza para camuflar el hecho de que en ese frente no hay más que una mísera división.

Es fundamental la capacidad de Lee para tomar decisiones en función de lo que sabe sobre los comandantes federales. Lee toma esa decisión de dividir con grandes riesgos su pequeño ejército después de analizar la mentalidad de Sedgwick. Esa capacidad para leer la mente y aprovecharse del carácter de sus rivales le otorga la iniciativa desde ese momento.

El día 1 de mayo empieza realmente la batalla de Chancerllorsville. En el frente oeste nos encontramos con un terreno llamado Wilderness. Es un lugar boscoso, muy denso, donde apenas puede moverse ni una mosca. Maniobrar por toda esa zona es complicado y el terreno es fácilmente defendible por el volumen y la densidad de la espesura.

El comandante de brigada confederado Anderson es el que está más cerca del ejército de Hooker y para dar tiempo a que Stonewall Jackson llegue hasta allí con sus tropas, recibe el encargo de Robert E. Lee de aguantar a dos divisiones federales a toda costa y ganar tiempo.
Aprovechándose del terreno boscoso y elevado empieza a construir posiciones defensivas para aguantar la embestida federal. Empiezan los combates.

La presión de los federales se hace notar pero la sorpresa de encontrar tan dura resistencia por parte rebelde hace que los federales avancen con precaución. Tiene superioridad pero no la aprovechan, ni en el este ni en el oeste. Durante todo ese día el combate es duro pero Anderson logra su objetivo. Al atardecer los federales empiezan a replegarse hacia Chancellorsville, sin haber logrado brecha entre las fuerzas de Anderson. Tampoco parece que Joe Hooker quiera seguir mucho más adelante ni arriesgar demasiado.

Curiosamente Joe Hooker se había mostrado hasta el momento un general con iniciativa pero el contacto con las tropas de Anderson lo vuelve más cauto. Cree que su maniobra de envolvimiento con 2 ejércitos obligará de por si a que Robert E. Lee se retire del campo de batalla, sin más. No cabe por su cabeza que el ejército confederado vaya a plantar batalla. Dado que espera acontecimientos, no pasa por su imaginación el atacar o presionar fuertemente al enemigo, así que decide esperar a ver qué movimiento hacen los confederados.

Incomprensiblemente Hooker deja la iniciativa del lado confederado bajo la creencia de que Lee “está perdido. O se retira o luchará en el terreno que nosotros dictemos”. La soberbia de Hooker no le hace ver otras posibilidades.

Cuando Anderson está reforzando sus posiciones y se presta a atrincherarse llega Robert E. Lee a caballo junto con Stonewall Jackson y sus 40.000 hombres. Jackson le mira y le dice, textualmente: “Anderson, diga a sus hombres que dejen esos picos y las palas y que recojan las armas. El ejército federal está ahí enfrente y ahí es donde vamos”. Más claro imposible. Con eso está dicho todo.

Durante el resto de lo que queda del día 1 el ejército confederado se asienta y se despliega en el oeste. Gracias a su división de fuerzas, Robert E. Lee está plantando cara al ejército federal de Hooker con más o menos igualdad de fuerzas. Unos 50.000 hombres confederados contra unos 70.000 federales, mientras apenas unos 17.000 de Early aguantan al ejército de Sedgwick en una desproporción de 3 a 1.

Lee está maximizando y empleando todos sus recursos a mano de la mejor manera posible mientras que el ejército federal desaprovecha la situación con una carencia de iniciativa alarmante. A Sedgwick ni se le pasa por la cabeza la posibilidad de atacar, se limita a esperar órdenes.

Las noticias que llegan de los informadores y de los globos aerostáticos informan a medida que llega la noche del día 1 que las tropas de Jackson se han movido al oeste y que frente a Sedgwick no hay más que una división. Pero Sedgwick no es capaz de decidir por si mismo porque le falta decisión y se limita a observar y esperar órdenes más directas.

En la noche del día 1 la situación se ha estabilizado. Hooker espera alrededor de Chancellorsville mientras en frente tiene a los confederados.
Jackson y Lee se percatan que Hooker ha dado órdenes de atrincherarse en las posiciones alrededor de Chancellorsville e interpretan que no pasará a la ofensiva.

Si él no ataca mañana, Lee y Jackson irán en su busca, de eso no hay duda. ¿Pero cómo atacar y echar a Hooker de sus posiciones?. Durante esa noche, una noche que es leyenda y de la que muchos analistas e historiadores han intentado recabar toda la información posible, Jackson y Lee se sientan al lado de un árbol y encienden un fuego. Hay muchos grabados y dibujos recreando esa situación en museos y libros.
Departen durante largas horas discutiendo la acción a emprender al día siguiente. Muchos testigos recuerdan a Jackson hacer muchos gestos señalando a los federales y como si recreara movimientos con los manos.

Finalmente llegan a una conclusión. Ya han violado una regla de la estrategia militar que es dividir un ejército en inferioridad numérica, pero ahora piensan volver a violarla. Han decidido dividir su ejército de nuevo. Lo dividirán en tres


El día más grande de Jackson: la larga marcha y el flanqueo

Lee y Jackson habían llegado a la conclusión que flanquearían al enemigo dividiendo su ejército en tres. Para hacerlo tendrían que adentrarse por un terreno densamente arbolado, donde un ejército apenas podía moverse o desplazarse, conocido como Wilderness. Era un bosque extremamente denso, con arbustos y ramas por todas partes. Casi parecía una jungla.
El flanco derecho del ejército de Hooker estaba defendido por el XI Cuerpo. En sus planes defensivos para el día siguiente sus mandos habían llegado a la conclusión que el flanco derecho del XI Cuerpo estaba bien cubierto por el Wilderness, casi impenetrable. Así que las tropas federales no estaban preparadas para lo que iba a ocurrir al día siguiente.

El ejército de Lee contaba con un par de hombres que habían vivido y vivían aún en el Wilderness y contaron a Jackson que conocían varios caminos que cruzaban el bosque y que iban a parar justo al flanco del ejército enemigo. Eran unos caminos más parecidos a senderos que otra cosa por donde apenas podrían moverse pero que sería suficiente para que el flanqueo pudiera llevarse a cabo si partían pronto.

A las 4 de la mañana Jackson se despierta y se dirige a Lee, el cual le está esperando. Este diálogo es verídico, tomado al pie de la letra por documentos oficiales:

Robert E. Lee: “Bien, General Jackson, ¿qué se propone hacer?”.
El general Jackson, moviendo su dedo sobre la ruta indicada en el mapa, dijo: ”Propongo ir directos aquí”
El General Lee replica: ”¿Con qué se propone ir hacer allí?”.
El general Jackson le contesta: ”Con todas mis tropas al mando”
El General Lee dice entonces: ”¿Qué me dejará aquí para hacer frente al ejército federal”
Jackson le replica: ”Las dos divisiones que tiene usted aquí”.
El General Lee, después de un momento le contesta: ”Bien, adelante”.
El ejército al mando del General Jackson encargado del flanqueo incluye la infantería de tres divisiones (Rodes, Colston y A.P. Hill)-15 brigadas, 29.400 hombres en total. El apoyo de artillería será de 27 baterías con 108 cañones.
Tres regimientos y medio de la caballería de Stuart servirán de pantalla para cubrir el flanqueo y hacer de pantalla por si los federales intentan descubrir lo que ocurre.

El General Lee se quedaría con 7 brigadas, 13.915 hombres. Si se le añade las brigadas de caballería y artillería en total el General Lee se quedaría sólo con 14.900 hombres. Delante suyo, en Chancerllorsville tendría a todo el ejército de Hooker, formado por unos 70.000 hombres. La situación es peligrosa, casi desesperada pero la decisión está tomada.

Habiendo ignorado los libros militares de texto y dividido su ejército ante la presencia de fuerzas superiores en cada anterior campaña que había combatido, semejante movimiento no era nuevo para Robert E. Lee. Pero habiendo dividido su ejército en dos y entonces dividirlo de nuevo en una parte más en menos de 24 horas, literalmente bajo los cañones de un ejército dos veces superior en tamaño al suyo propio, era algo sin precedentes. Ya que Lee había apreciado la situación y medido a su oponente, el riesgo se volvía aceptable.

En el este la otra parte del ejército confederado, formado por unos 12,400 hombres bajo el mando de Jubal Early mantenía una fuerte posición ante un ejército federal de 50.000 hombres, bajo el mando de Segdwick.
Las fuerzas de Early eran libres para responder adecuadamente a un ataque federal. Si la presión era muy fuerte se retirarían escalonadamente, ganando tiempo hasta reunirse con el ejército de Lee. Si no eran atacados duramente aguantarían firmes y rechazarían al enemigo.

La marcha de Jackson pasaría a los anales de la historia militar. Partiendo sobre las 4 de la mañana el ejército de Jackson inicia una de sus famosas marchas cuyos hombres conocen tan bien de anteriores campañas, sobre todo realizadas en el valle del Shenandoah donde tuvieron que enfrentarse también a fuerzas superiores.
Los hombres de Jackson están acostumbrados a las largas marchas. Los guías les llevan por caminos y senderos. Van descansando cada cierto tiempo para que todos estén listos y en plena forma cuando llegue el momento de atacar.

Después de horas de haber partido, sobre las 15 o 14 horas de la tarde, el ejército de Jackson se ha apostado en el flanco del ejército federal, concretamente del XI Cuerpo de Howard.



Hasta la llegada de Jackson a sus posiciones de combate, Robert E. Lee había ordenado a sus apenas 14.000 hombres que combatieran duramente, como si todo el ejército confederado estuviera allí. Gritando, luchando y disparando, consiguieron mantener una dura batalla contra las primera líneas federales, que adoptaban un papel defensivo, papel que incomprensiblemente había tomado el general Hooker.

Imaginaos la escena. El XI Cuerpo federal, lejos de la refriega contra el ejército de Lee y sin pensar en que pronto sería atacado, tiene a su brigadas enfiladas totalmente en otra dirección. Muchos hombres descansan, comen y hablan tranquilamente en el campamento, al lado de sus tiendas de campaña.

De pronto se oye el grito ensordecedor de casi 30.000 rebeldes que salen perfectamente alineados del Wilderness, disparando como poseídos y sedientos de victoria, todos gritando como demonios. La sorpresa entre los federales es absoluta y el caos se apodera del XI Cuerpo Federal, que huye despavorido hacia Chancerllorsville bajo un fuego granizado a quemarropa de 30.000 soldados del Sur.

Las pocas tropas federales que oponen resistencia se ven arrastradas por las que huyen y se va haciendo una bola de nieve. El avance confederado es rapidísimo, capturan y cruzan el campamento federal sin apenas problemas. Alguno de los mandos confederados narraría luego que había grandes cantidades de armas aún puestas en largas hileras, sin usar. Los federales habían huido tan rápido que no habían cogido ni sus armas.
El caos es tremendo. En Chancerllorsville empiezan a llegar miles de soldados que no son seres humanos, son animales aterrorizados. El ejército de Jackson ha creado una brecha enorme y aunque algunas brigadas federales han opuesto resistencia, las tropas confederadas son demasiadas y rompen cualquier intento de detenerlas. Las bajas por muertos y capturados entre los federales es enorme. Algunas brigadas pierden casi el 40 y el 50% de sus efectivos en menos de una hora.

Para el anochecer la visibilidad dificulta el avance y los federales se reorganizan mientras Jackson y sus fuerzas hacen lo propio. Pero Jackson es un brillante táctico y estratega. Quiere seguir presionando de noche y se prepara para combatir. Sus palabras son: "Ante un ejército que se retira desorganizado, derrotado y desmoralizado no hay que darle cuartel. Hay que perseguirlo y destruirlo completamente. Romper su espíritu de lucha y que no pueda volver a presentar combate.

Early no ha tenido problemas en el este porque el ejército de Sedgwick apenas se ha movido y Lee tampoco. Jackson, con casi la mitad del ejército confederado se ha enfrentado a un cuerpo entero de ejército federal y lo ha puesto en fuga, tomando grandes cantidades de munición y cañones.

Es difícil hacerse a la idea pero el éxito de este flanqueo sería la gesta más grande de Jackson, el punto culminante de su carrera.
Mientras Jackson volvía de una inspección rutinaria a caballo para tantear en esa noche las defensas federales sus propios hombres le tirotearían, probablemente por tener el sol poniente a sus espaldas y ser confundidos él y sus jinetes con federales, cayendo gravemente herido. Ocho días más tarde moriría. Con su caida, se para el ímpetu de sus hombres, pudiendo reorganizarse los hombres de Hooker y salvando su via de retirada al Rappahannock el ejército federal.

Chancerllorsville sería la victoria más grande e increíble del ejército confederado, pero también uno de los días más tristes para el Sur. Como dijo el General Lee: ”no hay nada que compense la pérdida de un hombre tan extraordinario”



La batalla continuaría al día siguiente, con una lucha muy dura de posiciones. El Sur tomaría ciertas posiciones elevadas y debido a ello su artillería acabó obligando al ejército de Hooker a retirarse y cruzar el río de nuevo.



El ejército de Sedgwick por fin atacaría pero ya es demasiado tarde. Ante la retirada de las fuerzas de Hooker, Lee iría reforzando a Early, con lo cual Sedgwick, viéndose en inferioridad numérica acabaría cruzando también el río.

Uno de los senderos que usó Jackson para cruzar el bosque de Wilderness.


Los días más grandes del Sur. Pero estaban llegando a su final...
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Re: Batallitas.

Mensaje por Niku el Jue 7 Jul 2011 - 4:09

Azules contra Grises.

Bravo Trancos por continuar con este hilo. aplauso2

Pd. he comenzado a leer en linea el libro que pusiste de Napoleon en la seccion de Literatura.
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Re: Batallitas.

Mensaje por Trancos el Jue 7 Jul 2011 - 15:59

Niku escribió:Azules contra Grises.

Bravo Trancos por continuar con este hilo. aplauso2

Pd. he comenzado a leer en linea el libro que pusiste de Napoleon en la seccion de Literatura.

Pues si te gustan mínimamente estos temas no te va a defraudar. Eso sí, paciencia, son más de 1200 páginas. ¿Tienes acceso a los mapas y diagramas que aparecen en la versión impresa?
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Re: Batallitas.

Mensaje por Niku el Jue 7 Jul 2011 - 16:05

No Trancos te dejo el link para que veas lo penoso de mi. rie Sad

http://www.mundohistoria.org/blog/articulos_web/las-campanas-napoleon


Es solo un fragmento del libro.
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Re: Batallitas.

Mensaje por Trancos el Vie 29 Jul 2011 - 20:09

La Batalla Naval de la Rochelle:21-22 de Junio de 1372.

Los españoles, concretamente los castellanos, tuvieron su momento de gloria en la Guerra de los Cien Años, que enfrentó a Inglaterra y Francia. No en una batalla campal, sino en una batalla naval. Cuando hablamos del Reino de Castilla en la Edad Media a todos nos vienen a la cabeza la Reconquista, el Cid o las Navas de Tolosa, pero pocos saben que Castilla era una potencia marítima muy a tener en cuenta en el Atlántico Norte, sobre todo gracias a los marineros vascos y cántabros, que en más de una ocasión les cantaron las cuarenta a la tan cacareada marina inglesa. Uno de esas grandes victorias tuvo lugar durante la Guerra de los 100 Años. Me refiero a la Batalla Naval de La Rochelle.

Antes de nada decir que Castilla apoyaba a Francia porque el rey de Castilla era Enrique II de Trastámara. Durante la guerra civil que le había enfrentado a su hermanastro Pedro I El Cruel los ingleses habían apoyado a Pedro, así que cuando Enrique ganó y subió al trono pensó "¿ah, si? os vais a enterar, inglesitos..." y se alió con Francia. Muy natural, ¿no?

En el verano de 1372 tropas francesas estaban sitiando la fortaleza de La Rochelle, ciudad costera del norte de Francia que en aquel momento estaba en manos inglesas. Los ingleses mandaron una flota con refuerzos al mando del Conde de Pembroke, compuesta por 36 naos (un ejemplo de nao es la Santa María en la que viajó Colón) y 14 barcos de transporte para las tropas. Y a su encuentro acudió la flota castellana, al mando del genovés Ambrosio Bocanegra, al mando de aproximadamente 20 barcos de guerra, de los cuales la mitad eran naos y la otra mitad galeras.

Ambas flotas llegaron más o menos al mismo tiempo a La Rochelle, quizá primero los ingleses, y se encontraron el 21 de Junio de 1372. Tras una primera escaramuza Bocanegra decide retirarse. Los ingleses lo atribuyen a la cobardia, pero en realidad el genovés preferia esperar al dia siguiente... cuando bajase la marea. Y así, el dia siguiente, las naos castellanas atacaron con tal impetu a las superiores en número, que no en pericia ni valor, naos inglesas, que las hicieron retroceder hacia la costa... donde se quedaron varadas en el fondo (atascadas, para los que no conozcan términos marineros). Y ahí entraron en acción las galeras, que aparte de tener mucho menos calado y poder navegar en aguas donde las "barrigudas" naos no podían, tenían un arma que por entonces estaba en pañales, como aquel que dice: tenían artilleria. Y así comenzó un tiro al blanco, disparando con las bombardas a los inmóviles navios ingleses. Resultado: La flota inglesa aniquilada, Pembroke prisionero junto con 400 caballeros y 8000 soldados, y una cantidad desconocida, pero seguramente enorme, de muertos ingleses. Los castellanos solo perdieron unos pocos hombres.

La Rochelle cayó en manos francesas en el mes de Agosto, y en gran parte gracias a la valentia y pericia de Bocanegra y de sus marineros castellanos. Si esos refuerzos ingleses hubiesen llegado a su destino... quien sabe.

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Re: Batallitas.

Mensaje por Mozart el Vie 29 Jul 2011 - 20:22

Oye, Trancos, por si no te los has leído (lo dudo, viendo lo que te gusta la historia militar) te recomiendo Cabo Trafalgar, de Reverte, y Stalingrado, de Anthony Beevor. Este último es un pelín tostón para los no iniciados como yo, pero tú lo disfrutarás.

Salud.
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Re: Batallitas.

Mensaje por Trancos el Vie 29 Jul 2011 - 20:34

Mozart escribió:Oye, Trancos, por si no te los has leído (lo dudo, viendo lo que te gusta la historia militar) te recomiendo Cabo Trafalgar, de Reverte, y Stalingrado, de Anthony Beevor. Este último es un pelín tostón para los no iniciados como yo, pero tú lo disfrutarás.

Salud.

Stalingrado hace ya tiempo que lo leí. Muy bueno, para nada un plomo.

De Reverte solo me gustan las de Alatriste.
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Re: Batallitas.

Mensaje por Gulus el Vie 29 Jul 2011 - 22:49

Para los que tengáis tiempo, ahora que vienen vacaciones, os recomiendo una gran inversión en una triología (seguramente acabaran siendo cuatro) que habla soble Roma. Ben Kanne es su autor...
Yo he perdido (gustosamente) largas horas de sueño leyendo batallas inimaginables.

Y edito, perdón, me dejé lo más importante... http://www.benkane.net/his-books/
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Re: Batallitas.

Mensaje por AlbertoBayern el Sáb 30 Jul 2011 - 19:35

Trancos ya que te veo puesto podrias poner tb como iban espanioles hasta el Thamesis y saqueaban todo lo que podian? Un colega ingles vacilaba de cuando nos dieron p'al pelo (La Armada invencible) y yo le decia que habia leido que antes (no recuerdo la epoca) los espanioles le tenian muy tomada la medida a la marina inglesa.
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Re: Batallitas.

Mensaje por Trancos el Sáb 30 Jul 2011 - 19:42

AlbertoBayern escribió:Trancos ya que te veo puesto podrias poner tb como iban espanioles hasta el Thamesis y saqueaban todo lo que podian? Un colega ingles vacilaba de cuando nos dieron p'al pelo (La Armada invencible) y yo le decia que habia leido que antes (no recuerdo la epoca) los espanioles le tenian muy tomada la medida a la marina inglesa.

Me parece que pensáis que sé más de lo que realmente sé. Ultimamente me estais abrumando a "encargos", tendría que cobraros algo... Very Happy Very Happy
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Re: Batallitas.

Mensaje por AlbertoBayern el Sáb 30 Jul 2011 - 19:43

Por cierto, Shearer es un apasionado tb de la Segunda Guerra Mundial asi que si le avisais seguro que postea un tocho bueno Razz

Ah, yo podria aportar (si mi suegro lo permite) un escaneo de "billetes"/"pagares"/etc de primera y segunda guerra mundial, os advierto que parecen de conia pero en esas epocas, sobre todo despues del Tratado de Versalles, todos los bancos de por aqui tenian su "propia" moneda(en realidad esos billetes eran mas formas de pagares y cupones que moneda al uso) vereis que algunos no ponen Deutschland ni nada por el estilo, te ponen Bayerische Bank o cosas por el estilo. Flipante.

p.d. Aqui lo mejor lo heredan primogenitos o varones si es una chica la primogenita, que es lo que ocurre en la familia de mi parien, eso si, los billetes "los voy a secuestrar" y el cuchillo nazi, si no anda con ojo mi "cuniao" tb. Por supuesto quiero mucho a mi suegro y no quiero que le pase nada, tiene 61 asi que me queda minimo 15-20 anios hasta que les pueda hincar el diente Very Happy
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Re: Batallitas.

Mensaje por AlbertoBayern el Sáb 30 Jul 2011 - 19:44

Trancos escribió:
AlbertoBayern escribió:Trancos ya que te veo puesto podrias poner tb como iban espanioles hasta el Thamesis y saqueaban todo lo que podian? Un colega ingles vacilaba de cuando nos dieron p'al pelo (La Armada invencible) y yo le decia que habia leido que antes (no recuerdo la epoca) los espanioles le tenian muy tomada la medida a la marina inglesa.

Me parece que pensáis que sé más de lo que realmente sé. Ultimamente me estais abrumando a "encargos", tendría que cobraros algo... Very Happy Very Happy
Te pago en satisfaccion de curiosidad, posteare eso de los billetes y si puedo el cuchillo nazi (el abuelo de mi parien fue a la guerra de soldado de la Wehrmacht, nada de nazi pero se hizo con uno)
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Re: Batallitas.

Mensaje por Charrúa el Sáb 30 Jul 2011 - 19:46

Pasé a leer y dejo mi comentario testimonial, en señal de apoyo a este gran hilo, no tengo mucho para decir.
Saludos

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