Desenlace de la Segunda Edición

Il Migliore
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Mensaje por Il Migliore el Sáb 29 Mar 2008 - 23:19

Ultima historia del Asesino Markinho

Venecia
10:00 AM.

Cerraba la tapa de aquel libro mientras divisaba uno de los trechos del Gran Canal. Llevaba tiempo leyéndolo; de hecho, era mi pasatiempo preferido después de cada uno de mis asesinatos. He de reconocer que había sido sumamente fácil pasar desapercibido.

Nunca tuve ningún prejuicio personal contra ninguna de mis víctimas. Aquel cerrado grupo de personas que asesiné estaban calculadas. Y no lo hacía por placer. Simplemente me habían pagado para hacerlo. Para ello, cree la ilusión de ser una persona totalmente distinta. Una espécie de psicópata. Las pistas que había dejado eran siempre tan obvias que incluso alguna vez temí que se lograran dar cuenta. Había leído mucho del escritor Don Raúl Realx, premio de literatura en 2005. Y por ello decidí copiar su forma exacta de escribir.

Nunca me movía haciendo demasiado ruido y siempre evité entrar en cualquier debate acerca de los asesinatos. Mi voto, que se contabilizaba como uno más, siempre era de los más tardios.
Y funcionó. Nadie se percataba de aquello.

Después de esto era fácil escribir los relatos sin contar exactamente que es lo que había pasado. Al fin y al cabo, yo era el único testigo.

11:00 AM

Pagué aquel café con tortas de mermelada de fresa que había tomado. Y, pese a que me apetecía acabar ya, aún quedaba trabajo por hacer. La última de mis víctimas se había desplazado a Venecia. Tal vez, y sólo tal vez, sabedora de quien era yo. No lo podía descubrir hasta que la visitara.

Seré sincero, jamás había sido una persona agresiva. Pero... ¿Quien no cambiaría unas pocas vidas por tal de arreglar la suya? Sí, yo también pensaba que no.

Me dirigí hacia la Basílica de San Marcos en búsqueda de mi última víctima. Como no sabía donde estaba exáctamente, decidí atraerla hacia mí. Como soy fiel a mis instintos (y estos me decían que él sabía quien era yo) dejé que me encontrara. Estaba seguro que su ansia por hacerlo le dejaría caer en la trampa.

Y así fue. Justo cuando llegaba a la Basílica de San Marcos tuve la sensación de que alguien me seguía. No me equivocaba. Por detrás de mí aparecía Gabriel. Mi última víctima. Aireaba una sonrisa.

- Hola Marc. Qué casualidad que nos encontremos justo aquí,
tan lejos de todo-
- Cierto. Aunque no pienses que no tengo claro a que vienes-
- Pues no pensaba que iba a ser tan fácil-
- No hagamos de esto un espectáculo y haga lo que tenga que
hacer -

Nos dirigimos fuera de la Basílica. Noté como aquel frío cuchillo recorria mi espalda, amenazante de cortarme si no hacía caso.
Llegué a pensar que pasaría si me cogiesen. Pero una vez más, la estupidez de las personas me dejó pasmado. Gabriel no solo no tenía claro por donde iba a llevarme, si no que además lo improvisó sin atenerse a las consecuencias.

Fue en aquel pequeño callejón, desamparado, donde conseguí quitar su navaja de mi espalda. Aun así no contaba con el corte que me llegó a hacer: Había sido la primera víctima que lograba hacerme daño. Una vez frente a frente con él me miró a los ojos.

- Por qué lo haces, Marc? -
- No te preocupes por ello. Tu vida ahora mismo es
más importante -

Me escupió en la cara. Y puedo asegurar que fue su peor elección. Tardé apróximadamente 2 segundos en atravesarle con mi fiel Daga. Recuerdo de mi abuelo, y con la cual había cometido todos mis asesinatos.

Cayó desangrado. Y después de ello, el Gran Canal se lo llevó. Por fín había acabado toda aquella locura. Me dirigí a cobrar por mi tarea. Y nunca más volví a hablar con quien me pagó. Nunca más le volví a ver. Me dijo, eso sí, que había hecho un gran trabajo.

De vuelta a mi casa en Londres recordaba cada uno de los asesinatos. No me sentía bien por todo aquello. De hecho, creo que lo tendría para siempre en el recuerdo. Pero era mi trabajo. Un trabajo duro, pero
un trabajo al fín y al cabo. Y... ¿No tenemos todos la obligación de rendir al máximo para recibir el salario?.

FIN.



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NOTA DEL AUTOR: No os maté por nada en especial. Simplemente mataba a quienes creia que menos votos podían tener e intentaba inculpar a quienes pensaba que nadie iba a votar más adelante como asesinos.

Saludos!!

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